El documento presenta los principios básicos de control, incluyendo el principio del equilibrio, que establece que la persona a la que se le delega control debe ser capaz de cumplir con la responsabilidad de manera correcta; el principio de los objetivos, que establece que el control existe para alcanzar objetivos preestablecidos y no es un fin en sí mismo; y el principio de oportunidad, que establece que el control debe aplicarse antes de que ocurran errores para poder corregir con anticipación.