La proteómica se centra en el estudio y caracterización de las proteínas expresadas por un genoma, desarrollando técnicas modernas como la espectrometría de masa y electroforesis para su análisis. Por otro lado, la bioinformática aplica herramientas computacionales en la investigación biológica, facilitando el análisis de datos biológicos, la anotación de genomas y la predicción de estructuras proteicas. Ambas disciplinas son esenciales para entender la función y evolución de las proteínas, así como para descubrir interacciones complejas en el ámbito de la genética.