El documento aborda la necesidad de que las empresas establecidas desarrollen una cultura de innovación interna antes de colaborar con startups, ya que la mera interacción no resolverá su falta de capacidad innovadora. Se identifican tres etapas para el desarrollo de la innovación: la innovación interna, la innovación abierta y la innovación externa, cada una requiriendo un nivel de madurez diferente. Se concluye que sin un sustrato adecuado de innovación interna, las colaboraciones externas pueden ser ineficaces y limitarse a acciones superficiales.