La realidad virtual genera representaciones en tiempo real de la realidad que no existen físicamente, sino solo dentro de los ordenadores. Permite simular escenas virtuales y capturar los movimientos del usuario para proyectarlos en un mundo virtual, haciendo que la persona se sienta dentro de él. Tiene aplicaciones como la reconstrucción del patrimonio cultural mediante la simulación de piezas dañadas, y la simulación del cuerpo humano para diagnósticos y operaciones médicas. Existen diferentes grados de inmersión y puede ser una experiencia individual o compartida.