El Reino de Pamplona, fundado por Sancho Garcés I, abarcó territorios importantes entre los siglos IX y XII, simbolizando la expansión territorial y cultural bajo el reinado de Sancho Garcés III. Pamplona estuvo compuesta por tres burgos independientes hasta su unificación en 1422, y durante este periodo, el reino desarrolló influencia sobre otras regiones, incluyendo el Reino de Aragón y Castilla. Finalmente, tras varios cambios de dominio, se transformó en el Reino de Navarra durante el reinado de Sancho el Sabio.