La crisis de la República romana se debió a la desigualdad social y las luchas políticas entre populares y optimates. Esto llevó a las guerras civiles entre Mario y Sila, César y Pompeyo, y finalmente Antonio y Octavio, estableciéndose triunviratos para controlar el estado. Finalmente, Octavio derrotó a Antonio y Cleopatra en Accio, consolidando su poder como primer príncipe de Roma.