El documento analiza la insuficiencia estructural de las reservas internacionales de Venezuela, destacando cómo la incorrecta gestión de la renta petrolera ha llevado a un modelo de gasto insostenible. Se menciona que la política económica ha creado una dependencia excesiva de las importaciones y una incapacidad para acumular capital, lo que conduce a una crisis potencial de pagos externos. A finales de 2013, la insuficiencia de reservas alcanzó un 42,39%, lo que pone en riesgo tanto el servicio de deuda como la importación de bienes necesarios.