Robert Owen fue un socialista utópico escocés que estableció el primer jardín de infancia en 1816. Creía en la bondad innata de las personas y que la educación podía mejorar la sociedad. Sus principios pedagógicos incluían eliminar la competición, enfocarse en el desarrollo integral del niño y reconocer sus diferentes aptitudes. Su metodología involucraba el aprendizaje práctico a través de objetos y diálogos, así como educación nocturna para adultos.