Jean-Jacques Rousseau, filósofo influyente del siglo XVIII, propuso la teoría del contrato social, donde argumenta que el hombre es naturalmente bueno y se corrompe por la sociedad, abogando por una voluntad general que priorice lo público sobre lo privado. Su crítica a la educación y la cultura, junto con la exaltación de los sentimientos, lo posicionan como precursor del romanticismo y sus ideas impactaron la Revolución Francesa y la formación de ideologías republicanas. Rousseau también aboga por una educación que desarrolle las capacidades innatas del hombre para crear una sociedad más justa.