El salto largo es una prueba de atletismo en la que los competidores corren y saltan lo más lejos posible, mientras que el salto de altura requiere que los atletas salten por encima de una barra cada vez más alta sin derribarla. Ambas pruebas han sido parte de los Juegos Olímpicos desde 1896 para los hombres y 1928 para las mujeres.