El sedentarismo, caracterizado por la falta de actividad física, está vinculado a enfermedades graves como cardiovasculares, diabetes tipo II y trastornos psiquiátricos. Se recomienda actividad física adaptada a la edad, como caminatas, natación o ciclismo, especialmente para evitar deterioros musculares y óseos. Las recomendaciones incluyen caminar regularmente y optar por escaleras en lugar de ascensores para mejorar la salud.