La medición de la presión arterial ha evolucionado desde métodos invasivos en el siglo XVIII hasta esfigmomanómetros no invasivos en la actualidad. El esfigmomanómetro moderno, desarrollado a finales del siglo XIX y principios del XX, permite medir de forma no invasiva tanto la presión sistólica como la diastólica utilizando un brazalete inflable y un estetoscopio. Actualmente existen esfigmomanómetros digitales automáticos que proporcionan lecturas precisas de forma sencilla.