El documento describe los tres centros operativos del ser humano - la intelectualidad, la sensibilidad y la acción - y la importancia de trabajar de manera integrada entre ellos. También enfatiza la necesidad de trabajar en equipos interdisciplinarios para abordar problemas complejos, superando barreras epistemológicas a través del diálogo. Finalmente, enumera algunos aspectos clave para el trabajo como investigador, como la producción científica, la capacitación continua y la cooperación en la formación de recursos humanos.