El sistema linfático se origina a partir de sacos que se forman durante la quinta semana de gestación y drena la linfa a través de vasos y ganglios linfáticos hacia dos conductos principales, el torácico y el linfático derecho, los cuales desembocan en las venas subclavias y el torrente sanguíneo. El sistema linfático mantiene el equilibrio de fluidos en los tejidos, filtra partículas extrañas y desempeña un papel importante en la inmunidad.