La sociedad colonial chilena se caracterizó por una estructura social jerarquizada y desigual basada en el origen étnico. La élite la formaban los españoles peninsulares, seguidos por los criollos, mientras que los mestizos, indígenas y negros ocupaban los estratos más bajos. Esta estructura determinaba donde vivía cada grupo y sus oportunidades sociales y económicas. Aunque el mestizaje entre los diferentes grupos fue común, la sociedad colonial mantuvo marcadas divisiones sociales.