En la noche de Reyes, Carlitos y Begoña reciben muchos juguetes, incluyendo soldaditos de plomo. Un soldadito sin pierna cae por la ventana y tiene un largo viaje, siendo tragado por un pez y luego comprado por la mamá de los niños. Para sorpresa de Carlitos, el soldadito aparece y desde entonces él y la bailarina no se separan.