El suelo se compone de minerales, materia orgánica, gases y líquidos que forman el hábitat de plantas y animales. Los suelos se forman a partir de partículas minerales, restos orgánicos, agua y aire, y se ven afectados por factores como el clima, la roca madre, los organismos, y el tiempo. El suelo fértil es un recurso no renovable y su degradación por actividades como la sobrepastura y la deforestación no sostenible es un grave problema ambiental y social.