El control automático busca optimizar procesos industriales minimizando la intervención humana y mejorando la eficiencia en la producción. Consiste en tres componentes clave: transmisores, controladores y actuadores, que facilitan la monitorización y ajuste de variables. Históricamente, ha evolucionado desde válvulas controladas manualmente a sistemas complejos con tecnología digital y SCADA, permitiendo un control más seguro y eficiente.