Universidad Abierta Para Adultos
UAPA
Escuela de Ingeniería y Tecnología
Ing. En Software
Asignatura
Ciencia, Tecnología y Sociedad
Tema
Tarea V-I
Presentado por
Luis Gabriel Tejada Contreras
Matrícula
15-4464
Facilitador
Hilda Estrella
Santiago de los Caballeros, República Dominicana,
Octubre, 2015
El conocimiento científico y tecnológico es una de las principales riquezas de las
sociedades contemporáneas y un elemento indispensable para impulsar el desarrollo
económico y social. La ciencia, la tecnología y la innovación se han convertido en
herramientas necesarias para la transformación de las estructuras productivas, la
explotación racional de los recursos naturales, el cuidado de la salud, la alimentación, la
educación y otros requerimientos sociales.
Los países de Iberoamérica tienen hoy la oportunidad de consolidar avances logrados
en los últimos años y enfrentar los desafíos pendientes en el plano de la economía, la
sociedad, la educación y la cultura. El conocimiento científico y tecnológico puede
contribuir en gran medida a que ello sea posible. Los desafíos deben ser enfrentados
con una mirada estratégica, de largo plazo y en profundidad, fortaleciendo los lazos
comunes. Vincular las instituciones de ciencia y tecnología con las demandas sociales
conlleva un proceso que moviliza, no solamente a la comunidad científica, sino a muchos
otros actores de la vida social.
Un programa de ciencia y tecnología para el desarrollo sostenible, la equidad y la
cohesión social, aplicable a escala iberoamericana, sería una herramienta de gran ayuda
para el logro de objetivos de cada país y del conjunto de ellos. Un programa de tales
características debe reconocer la diversidad de realidades nacionales y ser capaz de
convertirla en una riqueza que fortalezca al conjunto, abriendo las puertas a la
cooperación entre los países de Iberoamérica.
El fortalecimiento institucional, la formación de investigadores y tecnólogos, la creación
de instrumentos de vinculación y la difusión social de los conocimientos constituyen
rasgos centrales de un programa de ciencia y tecnología para el fortalecimiento de la
cohesión social y la ciudadanía, que pueda ser adoptado por la comunidad
iberoamericana. No se trata de crear un programa más, sino de generar un marco de
consensos que, con una mirada estratégica, facilite la sinergia y la convergencia de
muchas de las iniciativas existentes, complementándolas con otras nuevas que surjan
del diagnóstico y de los objetivos que se acuerden.
Más en: http://www.oei.es/documentociencia.pdf
Desde 1960 las Naciones Unidas se han encargado de promover la aplicación de la ciencia y
la tecnología para el desarrollo de sus Estados miembros. Para mejorar la labor en esta esfera,
la ONU estableció la Comisión de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, que es una comisión
orgánica del Consejo Económico y Social que se dedica a lo siguiente:
 Examinar las cuestiones relacionadas con la ciencia y la tecnología y sus consecuencias
para el desarrollo
 Promover el conocimiento de las políticas científicas y tecnológicas respecto a los
países en desarrollo
 Formular recomendaciones sobre temas científicos y tecnológicos dentro del sistema
de las Naciones Unidas
La Comisión fue establecida en 1992 como una comisión funcional del Consejo Económico y
Social y fue reestructurada recientemente por las resoluciones 1998/46 y 1998/47 del
ECOSOC. Está compuesta por 33 Estados miembros y se reúne cada dos años, eligiendo un
tema para su labor entre períodos de sesiones y sus deliberaciones.
Más en: http://www.cinu.org.mx/temas/desarrollo/desecon/cienciatec.htm
En una economía internacionalizada y basada en el conocimiento, la innovación se
ha convertido en el factor esencial para construir y desarrollar la competitividad de
las empresas, los países y las regiones en un mundo globalizado. Los países que
producen conocimiento, innovan, y crean nuevas tecnologías, crecen más
vertiginosamente que quienes no lo hacen. Asimismo, la innovación es resultado de
un fenómeno sistémico complejo cuyo protagonista principal son las empresas, pero
que se hace posible o no en la medida que exista una verdadera red de actores
públicos y privados que generen lo que se ha dado en llamar un “entorno propicio”
para la innovación, es decir, “un sistema de estructuras sociales, institucionales,
organizativas, económicas y territoriales que crean las condiciones para una
generación continua de sinergias” (Castells y Hall, 1994: 30).
En consecuencia, el paradigma dominante pone de manifiesto el papel de las
instituciones, las políticas, así como los mecanismos de coordinación entre los
agentes, como elemento central para que las empresas actúen en forma conjunta y
asociada, compartiendo recursos a partir de definiciones estratégicas. Las fallas de
mercado muestran la necesidad de políticas públicas orientadas a la inversión en
capital humano, en políticas e instrumentos que estimulen la creación y aplicación
eficiente de nuevos conocimientos para la generación de valor económico desde las
empresas, a través de la interacción de los actores del sistema.
Más allá de los cambios en las políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) y
de la introducción de un nuevo modelo orientado a estimular la demanda de
conocimientos e innovación, el MERCOSUR en particular (y América Latina, en
general) es todavía una región rezagada en materia de modernización tecnológica y
de difusión del conocimiento. En este marco, el actual escenario de políticas de CTI
en la región demuestra que ninguno de los modelos ha reducido la brecha tecnológica
y productiva en relación a los países desarrollados.
Más en: http://www10.iadb.org/intal/intalcdi/PE/2011/07647.pdf
Suscrita hoy en Brasil, un grupo de países de América Latina y el Caribe resolvió
promover políticas industriales para impulsar sectores estratégicos e ir más allá de los
aumentos de competitividad de los sectores actualmente existentes, contribuyendo a
avanzar en un paradigma tecnológico ambientalmente sostenible, así como fomentar
políticas de inversión y expansión de nuevas capacidades productivas, con base en el
conocimiento científico, tecnológico y de innovación.
La declaración fue suscrita durante la reunión de ministros Innovación y cambio
estructural en América Latina y el Caribe: estrategias para un desarrollo regional
inclusivo, realizada los días 17 y 18 de junio en Río de Janeiro, Brasil, y convocada
por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina, el
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil, el Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología de México y la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (CEPAL).
El evento contó con el apoyo de la cooperación alemana (GIZ), el Centro de Gestión y
Estudios Estratégicos de Brasil (CGEE) y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y
Social de Brasil (BNDES).
Participaron en la reunión representantes de 14 países -Argentina, Brasil, Chile,
Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú,
República Dominicana, Uruguay y Venezuela-, así como de cuatro instituciones
observadoras: GIZ, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO) y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).
Más en: http://www.cepal.org/es/comunicados/paises-de-america-latina-acuerdan-
plataforma-de-cooperacion-regional-en-ciencia

Tarea v i

  • 1.
    Universidad Abierta ParaAdultos UAPA Escuela de Ingeniería y Tecnología Ing. En Software Asignatura Ciencia, Tecnología y Sociedad Tema Tarea V-I Presentado por Luis Gabriel Tejada Contreras Matrícula 15-4464 Facilitador Hilda Estrella Santiago de los Caballeros, República Dominicana, Octubre, 2015
  • 2.
    El conocimiento científicoy tecnológico es una de las principales riquezas de las sociedades contemporáneas y un elemento indispensable para impulsar el desarrollo económico y social. La ciencia, la tecnología y la innovación se han convertido en herramientas necesarias para la transformación de las estructuras productivas, la explotación racional de los recursos naturales, el cuidado de la salud, la alimentación, la educación y otros requerimientos sociales. Los países de Iberoamérica tienen hoy la oportunidad de consolidar avances logrados en los últimos años y enfrentar los desafíos pendientes en el plano de la economía, la sociedad, la educación y la cultura. El conocimiento científico y tecnológico puede contribuir en gran medida a que ello sea posible. Los desafíos deben ser enfrentados con una mirada estratégica, de largo plazo y en profundidad, fortaleciendo los lazos comunes. Vincular las instituciones de ciencia y tecnología con las demandas sociales conlleva un proceso que moviliza, no solamente a la comunidad científica, sino a muchos otros actores de la vida social. Un programa de ciencia y tecnología para el desarrollo sostenible, la equidad y la cohesión social, aplicable a escala iberoamericana, sería una herramienta de gran ayuda para el logro de objetivos de cada país y del conjunto de ellos. Un programa de tales características debe reconocer la diversidad de realidades nacionales y ser capaz de convertirla en una riqueza que fortalezca al conjunto, abriendo las puertas a la cooperación entre los países de Iberoamérica. El fortalecimiento institucional, la formación de investigadores y tecnólogos, la creación de instrumentos de vinculación y la difusión social de los conocimientos constituyen rasgos centrales de un programa de ciencia y tecnología para el fortalecimiento de la cohesión social y la ciudadanía, que pueda ser adoptado por la comunidad iberoamericana. No se trata de crear un programa más, sino de generar un marco de consensos que, con una mirada estratégica, facilite la sinergia y la convergencia de muchas de las iniciativas existentes, complementándolas con otras nuevas que surjan del diagnóstico y de los objetivos que se acuerden. Más en: http://www.oei.es/documentociencia.pdf
  • 3.
    Desde 1960 lasNaciones Unidas se han encargado de promover la aplicación de la ciencia y la tecnología para el desarrollo de sus Estados miembros. Para mejorar la labor en esta esfera, la ONU estableció la Comisión de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, que es una comisión orgánica del Consejo Económico y Social que se dedica a lo siguiente:  Examinar las cuestiones relacionadas con la ciencia y la tecnología y sus consecuencias para el desarrollo  Promover el conocimiento de las políticas científicas y tecnológicas respecto a los países en desarrollo  Formular recomendaciones sobre temas científicos y tecnológicos dentro del sistema de las Naciones Unidas La Comisión fue establecida en 1992 como una comisión funcional del Consejo Económico y Social y fue reestructurada recientemente por las resoluciones 1998/46 y 1998/47 del ECOSOC. Está compuesta por 33 Estados miembros y se reúne cada dos años, eligiendo un tema para su labor entre períodos de sesiones y sus deliberaciones. Más en: http://www.cinu.org.mx/temas/desarrollo/desecon/cienciatec.htm
  • 4.
    En una economíainternacionalizada y basada en el conocimiento, la innovación se ha convertido en el factor esencial para construir y desarrollar la competitividad de las empresas, los países y las regiones en un mundo globalizado. Los países que producen conocimiento, innovan, y crean nuevas tecnologías, crecen más vertiginosamente que quienes no lo hacen. Asimismo, la innovación es resultado de un fenómeno sistémico complejo cuyo protagonista principal son las empresas, pero que se hace posible o no en la medida que exista una verdadera red de actores públicos y privados que generen lo que se ha dado en llamar un “entorno propicio” para la innovación, es decir, “un sistema de estructuras sociales, institucionales, organizativas, económicas y territoriales que crean las condiciones para una generación continua de sinergias” (Castells y Hall, 1994: 30). En consecuencia, el paradigma dominante pone de manifiesto el papel de las instituciones, las políticas, así como los mecanismos de coordinación entre los agentes, como elemento central para que las empresas actúen en forma conjunta y asociada, compartiendo recursos a partir de definiciones estratégicas. Las fallas de mercado muestran la necesidad de políticas públicas orientadas a la inversión en capital humano, en políticas e instrumentos que estimulen la creación y aplicación eficiente de nuevos conocimientos para la generación de valor económico desde las empresas, a través de la interacción de los actores del sistema. Más allá de los cambios en las políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) y de la introducción de un nuevo modelo orientado a estimular la demanda de conocimientos e innovación, el MERCOSUR en particular (y América Latina, en general) es todavía una región rezagada en materia de modernización tecnológica y de difusión del conocimiento. En este marco, el actual escenario de políticas de CTI en la región demuestra que ninguno de los modelos ha reducido la brecha tecnológica y productiva en relación a los países desarrollados. Más en: http://www10.iadb.org/intal/intalcdi/PE/2011/07647.pdf
  • 5.
    Suscrita hoy enBrasil, un grupo de países de América Latina y el Caribe resolvió promover políticas industriales para impulsar sectores estratégicos e ir más allá de los aumentos de competitividad de los sectores actualmente existentes, contribuyendo a avanzar en un paradigma tecnológico ambientalmente sostenible, así como fomentar políticas de inversión y expansión de nuevas capacidades productivas, con base en el conocimiento científico, tecnológico y de innovación. La declaración fue suscrita durante la reunión de ministros Innovación y cambio estructural en América Latina y el Caribe: estrategias para un desarrollo regional inclusivo, realizada los días 17 y 18 de junio en Río de Janeiro, Brasil, y convocada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El evento contó con el apoyo de la cooperación alemana (GIZ), el Centro de Gestión y Estudios Estratégicos de Brasil (CGEE) y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES). Participaron en la reunión representantes de 14 países -Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela-, así como de cuatro instituciones observadoras: GIZ, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Más en: http://www.cepal.org/es/comunicados/paises-de-america-latina-acuerdan- plataforma-de-cooperacion-regional-en-ciencia