El teatro colonial en México comenzó como una herramienta de evangelización, presentando obras sobre la vida de Jesucristo para una mejor comprensión de los indígenas. Con el tiempo surgieron las "pastorelas" y el teatro se convirtió en una práctica meramente evangelizadora por un siglo. En el siglo XVII destacó Sor Juana Inés de la Cruz con sus comedias y autos sacramentales, así como Juan Ruiz de Alarcón cuyas obras criticaban los vicios sociales de la época y exaltaban valores morales.