La revolución francesa comenzó debido al malestar generado por la crisis económica y la difusión de las ideas de la ilustración. La Asamblea Nacional asumió la soberanía nacional y elaboró una constitución, lo que llevó a protestas populares y al inicio de la revolución. La Asamblea abolió el régimen señorial y estableció una monarquía constitucional, sentando las bases para un nuevo sistema político.