FELIPE II
 
EL Imperio hispánico de Felipe II A pesar de que Felipe II no recibió el título de Emperador, durante su monarquía España seguiría siendo la primera potencia europea y con mayores dominios americanos que cualquier otra potencia. Concretamente, la herencia de Felipe II abarcaba los siguientes estados (Doc. 4): España, Portugal y las Baleares. Países Bajos y Luxemburgo. El Franco Condado. Milán. Nápoles, Sicilia y Cerdeña.
Durante su mandato, Felipe II llevó a cabo sus tareas personalmente con la única ayuda de sus secretarios; lo que –en principio- puede parecer obvio, durante el reinado de Felipe III y Felipe IV no va a suceder, puesto que estos “Austrias Menores” delegarán la mayor parte de su gobierno en las figuras de los  validos . Felipe II va a establecer la capitalidad del Estado en Madrid en 1566, de hecho, se retira en el Monasterio del Escorial, donde va a llevar a cabo su gobierno y en donde fallecerá. Los  principales objetivos de su política  no van a ser muy distintos a los de su padre: Continuar manteniendo la hegemonía española en Europa. Defender el catolicismo a ultranza, a pesar de la respuesta protestante. De este modo, continuaría invirtiendo grandes sumas en mantener a Europa unida y católica. Incorporación a la Corona española de la corona de Portugal, como herencia legítima de su madre. Por otro lado, heredará algunos  problemas  de su padre Carlos I, a los que añadirá algunos propios: La confrontación con la Inglaterra de la Casa Tudor y, más concretamente, contra Isabel I. La rebelión contra los Países Bajos. En época de Felipe II, la monarquía española alcanzó su máximo apogeo, sin embargo, su lista de enemigos –a los que hay que añadir los enemigos “heredados”- forjaron la  Leyenda Negra  del Imperio español.
La “Leyenda Negra” de Felipe II La imagen negativa más poderosa de Felipe II ha sido transmitida a través de la así llamada Leyenda Negra, que todavía se mantiene con fuerza. Una parte de esta leyenda se debe a los  oponentes del rey , personajes como  Guillermo de Orange  (en su Apología de 1580) o  Antonio Pérez  (en sus Relaciones de 1598), donde acusaban a Felipe de  crímenes "personales"  tales como el asesinato de su hijo don Carlos, de su esposa Isabel de Valois y del secretario Escobedo. Pero ya que no se ha encontrado evidencia alguna que justifique estas acusaciones, deben tomarse como simplemente falsas.  La supervivencia de la leyenda sobre don Carlos se debe a la popularidad de la ópera de Verdi. Gregorio Marañón estudió el caso de Escobedo en su Vida de Antonio Pérez, pero no llegó a ninguna conclusión definitiva.  La otra parte de la Leyenda Negra que implica a Felipe II es su posible responsabilidad personal y directa en todos los errores y crímenes cometidos por el imperio español y por la política religiosa española: En estos crímenes se incluirían los sufrimientos de la población indígena de América (tema de las protestas de  Bartolomé de las Casas ). La ejecución de protestantes en España (tratada por el exiliado  Reginaldo González Montano ). La ejecución de los acusados de rebeldía y la muerte de aquellos nobles ejecutados (los condes de  Egmont y Montigny , entre otros) bajo el régimen sangriento del duque de Alba en los Países Bajos.  Este tipo de acusaciones (a las cuales todos los líderes políticos están expuestos) son difícilmente rebatibles, son más fáciles de ser mantenidas y continúan siendo la principal base de las críticas que se dirigen contra el rey. El problema, como lo expresaba el gran historiador Fernand Braudel en su estudio sobre Felipe II, es de si un hombre -el rey- era el que controlaba todos los acontecimientos, o por el contrario si eran los acontecimientos los que le controlaban a él.
Felipe II y el espíritu de la Contrarreforma La monarquía de Felipe II defendería a toda costa la ortodoxia, es decir, la creencia recta, conforma a la doctrina y dogmas de la Iglesia Católica y concretamente defendería los principios del  Concilio de Trento . De este modo, calificaría a los protestantes  de herejes, lo cual derivaría en conflictos internacionales con los países simpatizantes del protestantismo. Sus métodos para frenar la entrada de la Reforma Protestante en la Península fueron intransigentes, como por ejemplo: No permitiendo la importación de libros. Prohibiendo a los estudiantes viajar a universidades extranjeras. Estableciendo una fuerte censura sobre las publicaciones, que se mantuvieron vigiladas por los tribunales de la Santa Inquisición.
Por otra parte, se siguió  mirando con recelo a los moriscos , especialmente a los residentes en Valencia y en el Antiguo Reino de Granada, sobre todo por la diferencia de lengua, costumbres e incluso forma de vestir y porque se les acusaba de estar relacionados con los ataques turcos de las costas mediterráneas. ¿Qué medidas cautelares se infringieron a los moriscos? Aumentaron los  impuestos  sobre la seda, a cuya manufactura se dedicaba gran parte de ellos. Les  expropiaron las tierras  paulatinamente. Finalmente, en los años sesenta del siglo XVI se promulgó un decreto por el cual se les prohibía el uso de su lengua y costumbres. Los moriscos trataron de negociar para poder conservar su estatus tradicional, sin embargo, la Corona rechazó la oferta. Como respuesta, los moriscos andaluces dirigidos por  Abén Humeya  tomaron las  Alpujarras  (Rebelión de las Alpujarras) en 1568, revuelta que Juan de Austria –hijo de Carlos I- consiguió sofocar en 1571. Principales focos de la  Rebelión de las Alpujarras
Las luchas de Felipe II contra Francia Bajo el reinado de Felipe II, la enemistad con Francia continuó, aunque bajo otro escenario. El primer episodio bélico de renombre fue la  Batalla de San Quintín  (París) de 1557, en la que los tercios españoles vencerían y de cuya celebración nacería el Monasterio del Escorial. Este primer enfrentamiento sería sofocado  con la firma de la  Paz de Cateau-Cambrésis  de 1559, que reafirmaría la hegemonía de España en Europa y le valdría a España la anexión de algunos territorios. Sin embargo, las disputas con Francia no cesarían y, a pesar de diversas “paces” intermedias, se reiniciarían en la Guerra de los Treinta Años.
La Batalla de Lepanto La  Batalla de Lepanto , en palabras de Miguel de Cervantes «la más alta ocasión que vieron los siglos»,   fue un combate naval de capital importancia que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, situado entre el Peloponeso y Epiro, en la Grecia continental. Se enfrentaron en ella los turcos otomanos contra una coalición cristiana, llamada  Liga Santa , formada por España, Venecia, Génova y la Santa Sede. Los cristianos resultaron vencedores, salvándose sólo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental. A pesar de la determinante participación de los estados italianos, la victoria se puede considerar española dado que el verdadero combate lo sostuvieron los tercios embarcados. En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido, sufriendo la pérdida de movilidad de su mano izquierda, lo que valió el sobrenombre de «manco de Lepanto».
La rebelión delos Países Bajos La rebelión de los Países Bajos fue el conflicto más llamativo del reinado de Felipe II, rebelión que originalmente fue provocada por las diferencias entre la religión del soberano y la de algunos de sus súbditos en los Países Bajos. La religión que marcaba la ortodoxia española era el catolicismo, mientras que en los Países Bajos, un grupo de calvinistas trataban de desvincularse de los parámetros reales;. ¿Cuál fue la respuesta de Felipe II? Envió a las tropas del  Duque de Alba  a estas zonas; su política era extremadamente dura y basada en disposiciones muy semejantes a las llevadas a cabo por la Santa Inquisición.  Ante esta situación los Países Bajos se sublevaron y trataron de obtener el gobierno parlamentario, es decir, sin dependencia real, situación que produjo una larga guerra entre España y estos territorios. Los Países Bajos supieron rodearse de buenos aliados y contaron con la ayuda de los protestantes alemanes y franceses, todos ellos (holandeses, franceses y alemanes) dirigidos por  Guillermo de Orange .
Duque de Alba Alejandro Farnesio Guillermo de Orange
Felipe II trataría de hacerlos entrar en razón mediante diplomacia, política que no daría sus frutos; además, las tropas españolas, cansadas y sin cobrar salario alguno, no demostraban ningún interés en la lucha armada contra los Países Bajos. La situación era difícil, sin embargo, el gobernador español  Alejandro Farnesio , consiguió que las provincias del Sur de los Países Bajos continuasen bajo dominio español, mientras que en el norte nacería la  República de las Siete Provincias Unidas . Éstas tratarían de proclamar su independencia, sin embargo, la monarquía tardaría un tiempo en reconocerla. Esta división en provincias del sur y del norte, así como la dependencia del sur a la Corona Española y la creación de las Siete Provincias Unidas del Norte se firmó en la  Unión de Arras  o  Unión de Utrech , en el año 1579. Esta firma no supuso el fin de la guerra sino que, por un lado, se fomentó en las provincias del norte un sentimiento nacional y un creciente odio a los españoles y, por otro lado, la guerra acabó generalizándose, y llevó a la lucha española no sólo con los pueblos del norte, sino también con Francia e Inglaterra.
 
La disputa  con Inglaterra Inglaterra contaba con una importante  expansión marítima  que chocaba con el poder territorial del Imperio Español. Ambas potencias anhelaban el Atlántico, fundamentalmente por los beneficios económicos que reportaba el Continente Americano. En época de Carlos V no hubo problemas graves entre ambas potencias y lo que es más, la diplomacia de Carlos V favoreció el matrimonio entre Felipe II y  María Tudor , heredera de  Enrique VIII . El matrimonio no tuvo descendencia, María fue repudiada y el trono de Inglaterra pasaría a la hermanastra de María, la reina  Isabel I , partidaria acérrima de la Reforma Protestante.
Isabel I cada vez más interesada en el comercio Americano, lanzaba continuos ataques de piratería ( Hawkins ,  Drake ) a las escuadras españolas, sin embargo, el desencadenante de la lucha entre ambos países fue la táctica de Isabel  I al aliarse con los Países Bajos y ayudarles en su rebelión para poder, así, reducir la territorialidad y el poder de Felipe II.
¿Cómo respondió Felipe II? Formando la conocida  “Grande y Felicísima Armada” o Armada Invencible ; En 1588 partió hacia Flandes con el propósito de recoger más tropas para invadir Inglaterra y así frenar su política expansionista.  A pesar del poderío marítimo español, la escuadra española no tuvo nada que hacer en la lucha contra Inglaterra, ya fuese en la lucha contra los barcos ingleses, ya fuese por los temporales que acecharon el Mar del Norte. Con la llegada al trono de los Estuardo, las hostilidades disminuirían e incluso España continuaría manteniendo –aunque por poco tiempo:  Batalla de las Dunas , 1639- la supremacía en los mares. Audición LRV: Isabel I de Inglaterra vs Felipe II de España.
Páginas Web y otros documentos http://www.elmundo.es/magazine/num124/textos/felipe3.html

Tema 5

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    EL Imperio hispánicode Felipe II A pesar de que Felipe II no recibió el título de Emperador, durante su monarquía España seguiría siendo la primera potencia europea y con mayores dominios americanos que cualquier otra potencia. Concretamente, la herencia de Felipe II abarcaba los siguientes estados (Doc. 4): España, Portugal y las Baleares. Países Bajos y Luxemburgo. El Franco Condado. Milán. Nápoles, Sicilia y Cerdeña.
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    Durante su mandato,Felipe II llevó a cabo sus tareas personalmente con la única ayuda de sus secretarios; lo que –en principio- puede parecer obvio, durante el reinado de Felipe III y Felipe IV no va a suceder, puesto que estos “Austrias Menores” delegarán la mayor parte de su gobierno en las figuras de los validos . Felipe II va a establecer la capitalidad del Estado en Madrid en 1566, de hecho, se retira en el Monasterio del Escorial, donde va a llevar a cabo su gobierno y en donde fallecerá. Los principales objetivos de su política no van a ser muy distintos a los de su padre: Continuar manteniendo la hegemonía española en Europa. Defender el catolicismo a ultranza, a pesar de la respuesta protestante. De este modo, continuaría invirtiendo grandes sumas en mantener a Europa unida y católica. Incorporación a la Corona española de la corona de Portugal, como herencia legítima de su madre. Por otro lado, heredará algunos problemas de su padre Carlos I, a los que añadirá algunos propios: La confrontación con la Inglaterra de la Casa Tudor y, más concretamente, contra Isabel I. La rebelión contra los Países Bajos. En época de Felipe II, la monarquía española alcanzó su máximo apogeo, sin embargo, su lista de enemigos –a los que hay que añadir los enemigos “heredados”- forjaron la Leyenda Negra del Imperio español.
  • 5.
    La “Leyenda Negra”de Felipe II La imagen negativa más poderosa de Felipe II ha sido transmitida a través de la así llamada Leyenda Negra, que todavía se mantiene con fuerza. Una parte de esta leyenda se debe a los oponentes del rey , personajes como Guillermo de Orange (en su Apología de 1580) o Antonio Pérez (en sus Relaciones de 1598), donde acusaban a Felipe de crímenes "personales" tales como el asesinato de su hijo don Carlos, de su esposa Isabel de Valois y del secretario Escobedo. Pero ya que no se ha encontrado evidencia alguna que justifique estas acusaciones, deben tomarse como simplemente falsas. La supervivencia de la leyenda sobre don Carlos se debe a la popularidad de la ópera de Verdi. Gregorio Marañón estudió el caso de Escobedo en su Vida de Antonio Pérez, pero no llegó a ninguna conclusión definitiva. La otra parte de la Leyenda Negra que implica a Felipe II es su posible responsabilidad personal y directa en todos los errores y crímenes cometidos por el imperio español y por la política religiosa española: En estos crímenes se incluirían los sufrimientos de la población indígena de América (tema de las protestas de Bartolomé de las Casas ). La ejecución de protestantes en España (tratada por el exiliado Reginaldo González Montano ). La ejecución de los acusados de rebeldía y la muerte de aquellos nobles ejecutados (los condes de Egmont y Montigny , entre otros) bajo el régimen sangriento del duque de Alba en los Países Bajos. Este tipo de acusaciones (a las cuales todos los líderes políticos están expuestos) son difícilmente rebatibles, son más fáciles de ser mantenidas y continúan siendo la principal base de las críticas que se dirigen contra el rey. El problema, como lo expresaba el gran historiador Fernand Braudel en su estudio sobre Felipe II, es de si un hombre -el rey- era el que controlaba todos los acontecimientos, o por el contrario si eran los acontecimientos los que le controlaban a él.
  • 6.
    Felipe II yel espíritu de la Contrarreforma La monarquía de Felipe II defendería a toda costa la ortodoxia, es decir, la creencia recta, conforma a la doctrina y dogmas de la Iglesia Católica y concretamente defendería los principios del Concilio de Trento . De este modo, calificaría a los protestantes de herejes, lo cual derivaría en conflictos internacionales con los países simpatizantes del protestantismo. Sus métodos para frenar la entrada de la Reforma Protestante en la Península fueron intransigentes, como por ejemplo: No permitiendo la importación de libros. Prohibiendo a los estudiantes viajar a universidades extranjeras. Estableciendo una fuerte censura sobre las publicaciones, que se mantuvieron vigiladas por los tribunales de la Santa Inquisición.
  • 7.
    Por otra parte,se siguió mirando con recelo a los moriscos , especialmente a los residentes en Valencia y en el Antiguo Reino de Granada, sobre todo por la diferencia de lengua, costumbres e incluso forma de vestir y porque se les acusaba de estar relacionados con los ataques turcos de las costas mediterráneas. ¿Qué medidas cautelares se infringieron a los moriscos? Aumentaron los impuestos sobre la seda, a cuya manufactura se dedicaba gran parte de ellos. Les expropiaron las tierras paulatinamente. Finalmente, en los años sesenta del siglo XVI se promulgó un decreto por el cual se les prohibía el uso de su lengua y costumbres. Los moriscos trataron de negociar para poder conservar su estatus tradicional, sin embargo, la Corona rechazó la oferta. Como respuesta, los moriscos andaluces dirigidos por Abén Humeya tomaron las Alpujarras (Rebelión de las Alpujarras) en 1568, revuelta que Juan de Austria –hijo de Carlos I- consiguió sofocar en 1571. Principales focos de la Rebelión de las Alpujarras
  • 8.
    Las luchas deFelipe II contra Francia Bajo el reinado de Felipe II, la enemistad con Francia continuó, aunque bajo otro escenario. El primer episodio bélico de renombre fue la Batalla de San Quintín (París) de 1557, en la que los tercios españoles vencerían y de cuya celebración nacería el Monasterio del Escorial. Este primer enfrentamiento sería sofocado con la firma de la Paz de Cateau-Cambrésis de 1559, que reafirmaría la hegemonía de España en Europa y le valdría a España la anexión de algunos territorios. Sin embargo, las disputas con Francia no cesarían y, a pesar de diversas “paces” intermedias, se reiniciarían en la Guerra de los Treinta Años.
  • 9.
    La Batalla deLepanto La Batalla de Lepanto , en palabras de Miguel de Cervantes «la más alta ocasión que vieron los siglos», fue un combate naval de capital importancia que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, situado entre el Peloponeso y Epiro, en la Grecia continental. Se enfrentaron en ella los turcos otomanos contra una coalición cristiana, llamada Liga Santa , formada por España, Venecia, Génova y la Santa Sede. Los cristianos resultaron vencedores, salvándose sólo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental. A pesar de la determinante participación de los estados italianos, la victoria se puede considerar española dado que el verdadero combate lo sostuvieron los tercios embarcados. En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido, sufriendo la pérdida de movilidad de su mano izquierda, lo que valió el sobrenombre de «manco de Lepanto».
  • 10.
    La rebelión delosPaíses Bajos La rebelión de los Países Bajos fue el conflicto más llamativo del reinado de Felipe II, rebelión que originalmente fue provocada por las diferencias entre la religión del soberano y la de algunos de sus súbditos en los Países Bajos. La religión que marcaba la ortodoxia española era el catolicismo, mientras que en los Países Bajos, un grupo de calvinistas trataban de desvincularse de los parámetros reales;. ¿Cuál fue la respuesta de Felipe II? Envió a las tropas del Duque de Alba a estas zonas; su política era extremadamente dura y basada en disposiciones muy semejantes a las llevadas a cabo por la Santa Inquisición. Ante esta situación los Países Bajos se sublevaron y trataron de obtener el gobierno parlamentario, es decir, sin dependencia real, situación que produjo una larga guerra entre España y estos territorios. Los Países Bajos supieron rodearse de buenos aliados y contaron con la ayuda de los protestantes alemanes y franceses, todos ellos (holandeses, franceses y alemanes) dirigidos por Guillermo de Orange .
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    Duque de AlbaAlejandro Farnesio Guillermo de Orange
  • 12.
    Felipe II trataríade hacerlos entrar en razón mediante diplomacia, política que no daría sus frutos; además, las tropas españolas, cansadas y sin cobrar salario alguno, no demostraban ningún interés en la lucha armada contra los Países Bajos. La situación era difícil, sin embargo, el gobernador español Alejandro Farnesio , consiguió que las provincias del Sur de los Países Bajos continuasen bajo dominio español, mientras que en el norte nacería la República de las Siete Provincias Unidas . Éstas tratarían de proclamar su independencia, sin embargo, la monarquía tardaría un tiempo en reconocerla. Esta división en provincias del sur y del norte, así como la dependencia del sur a la Corona Española y la creación de las Siete Provincias Unidas del Norte se firmó en la Unión de Arras o Unión de Utrech , en el año 1579. Esta firma no supuso el fin de la guerra sino que, por un lado, se fomentó en las provincias del norte un sentimiento nacional y un creciente odio a los españoles y, por otro lado, la guerra acabó generalizándose, y llevó a la lucha española no sólo con los pueblos del norte, sino también con Francia e Inglaterra.
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    La disputa con Inglaterra Inglaterra contaba con una importante expansión marítima que chocaba con el poder territorial del Imperio Español. Ambas potencias anhelaban el Atlántico, fundamentalmente por los beneficios económicos que reportaba el Continente Americano. En época de Carlos V no hubo problemas graves entre ambas potencias y lo que es más, la diplomacia de Carlos V favoreció el matrimonio entre Felipe II y María Tudor , heredera de Enrique VIII . El matrimonio no tuvo descendencia, María fue repudiada y el trono de Inglaterra pasaría a la hermanastra de María, la reina Isabel I , partidaria acérrima de la Reforma Protestante.
  • 15.
    Isabel I cadavez más interesada en el comercio Americano, lanzaba continuos ataques de piratería ( Hawkins , Drake ) a las escuadras españolas, sin embargo, el desencadenante de la lucha entre ambos países fue la táctica de Isabel I al aliarse con los Países Bajos y ayudarles en su rebelión para poder, así, reducir la territorialidad y el poder de Felipe II.
  • 16.
    ¿Cómo respondió FelipeII? Formando la conocida “Grande y Felicísima Armada” o Armada Invencible ; En 1588 partió hacia Flandes con el propósito de recoger más tropas para invadir Inglaterra y así frenar su política expansionista. A pesar del poderío marítimo español, la escuadra española no tuvo nada que hacer en la lucha contra Inglaterra, ya fuese en la lucha contra los barcos ingleses, ya fuese por los temporales que acecharon el Mar del Norte. Con la llegada al trono de los Estuardo, las hostilidades disminuirían e incluso España continuaría manteniendo –aunque por poco tiempo: Batalla de las Dunas , 1639- la supremacía en los mares. Audición LRV: Isabel I de Inglaterra vs Felipe II de España.
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    Páginas Web yotros documentos http://www.elmundo.es/magazine/num124/textos/felipe3.html