El inspector interroga a un hombre que se declara culpable de un crimen, a pesar de que cinco testigos afirman que no lo vieron en el lugar. Debido a la falta de pruebas, el inspector se ve obligado a ponerlo en libertad, para gran frustración del acusado. Más tarde, el inspector le comenta al comisario que este es el cuarto caso similar ese verano, culpando al aire acondicionado recién instalado en la cárcel.