La tracción es una fuerza mecánica que separa las superficies articulares y estira las partes blandas. Se recomienda para aumentar la movilidad articular y aliviar el dolor en condiciones como lumbalgia, hernia discal, y cervicalgia. Existen diferentes tipos de tracción como mecánica, autotracción, postural y manual, aplicadas a regiones como la lumbar y cervical. Se debe monitorear la respuesta del paciente y no usarla en presencia de fracturas, tumores u otros trastornos estructurales de la columna.