Maestra de la vida según el Espíritu ,  en feliz expresión de Pablo VI.  Marialis Cultus ,21 María resulta  exigencia e inspiración para encarnar las actitudes y valores cristianos.  María se nos propone como la más perfecta discípula de Cristo, como la primera cristiana,  por sus actitudes.  Marialis Cultus,35
Se abrazó total y responsablemente a la voluntad de Dios  (cf.  Lc  1, 38);  porque acogió la palabra y la puso en práctica; porque su acción estuvo animada por la caridad y por el espíritu de servicio. .
Es modelo de la Iglesia, como ya enseñaba san Ambrosio, en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo .  Lumen Gentium, 63  María es la perfecta seguidora de Jesús desde el anuncio del ángel hasta el pie de la cruz.  María se dejó conducir sin reservas por el Espíritu; estaba llena del Espíritu Santo; su vida fue vida en el Espíritu.
María como la madre que se hace discípula (Lc. 8, 19-20; 11, 28). Componen su retrato espiritual:  pobreza  (Lc. 1, 48),  servicio  (Lc. 1, 38. 48; Jn. 2, 5),  temor de Dios  (Lc. 1, 29. 50),  conciencia de su propia fragilidad  (Lc. 1, 52),  sentido de justicia  (Lc. 1, 53),  solidaridad con el pueblo de Dios  (Lc. 1, 52-55),  alegría  (Lc. 1, 28. 47),  apertura y disponibilidad al plan divino  (Lc. 1, 38. 51),  confianza en la realización de las promesas de Dios fiel y misericordioso  (Lc. 2, 19. 51)
María es el espejo sagrado en el que todo cristiano debe reflejarse
«¡Dichosa tú, que has creído!», le dice Isabel (Lc 1,45) La fe de María, manifestada en la  esperanza y el amor  efectivos, da sentido a su vida haciéndola   Feliz por haber creído  (Lc 1,45).   Es una fe fecunda, que,  aceptando gozosamente lo que Dios quiere , la hace madre de Jesús y madre nuestra.
Cuando María da su consentimiento de fe a la llamada del ángel ,  Acepta  colaborar , plenamente en la obra de la redención humana.  Respuesta y  compromiso conscientes;  no pone condiciones, sino que se entrega al servicio de la misión que Dios le pide  y en consecuencia, asume todos los riesgos, tales como el dolor, el sacrificio, el sufrimiento
Ella es modelo de nuestra fe, hermana y compañera nuestra en la peregrinación de la fe, al decir  sí   al Dios de la vida, nos hace nacer a la vida de la fe y crecer en ella para ser cada día más  conformes a Jesús
María es grande  precisamente porque  quiere enaltecer a Dios y no a sí misma.  Ella es humilde:  no quiere ser sino la  sierva del Señor   ( cf. Lc. 1,38.48).
Sabe que contribuye a la salvación del mundo,  no con una obra suya, sino sólo  poniéndose plenamente a disposición de la iniciativa de Dios .  María  expresa inmediatamente su  disponibilidad,  conservando una  actitud de humilde servicio.
P orque  cree en las promesas de Dios y espera la salvación de Israel.  Cuando  María  fue con prisa a visitar a su prima Isabel,  llevando en su seno nuestra esperanza,  permitió que San Lucas estampara esta escena como un  emblema para todo aquel que, de la misma manera, quiera comunicar al Señor a los demás, llevándolo en su propia vida.
El Evangelio de Lucas la muestra  comprometida en un servicio de caridad  a su prima Isabel, con la cual permaneció «unos tres meses»  (Lc 1,56)  para atenderla durante la fase final del embarazo.
« Hágase en mí según tu Palabra » Acogiendo de esta manera al Dios mismo, nuestra esperanza. Nos decía Germán Doig:  « el hombre no inventa su esperanza, la recibe de Dios ».  Esta virtud teologal viene en auxilio de nuestra débil e insuficiente esperanza humana; sale al encuentro de la incapacidad que tiene el hombre para darse una esperanza por sí solo, de modo que se intensifique en nosotros el anhelo de la unión definitiva con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo para toda la eternidad.
María nos lleva a descubrir los criterios de la misteriosa acción de Dios.  El Señor, desordenando los juicios del mundo,  viene en auxilio de los pobres y los pequeños,  en perjuicio de los ricos y los poderosos, y, de modo sorprendente,  colma de bienes a los humildes, que le encomiendan su existencia  (cf. Redemptoris Mater, 37).
Al estar íntimamente  penetrada por la Palabra de Dios , puede  convertirse en Madre de la Palabra encarnada.
No ponerse así misma en el centro, sino  dejar espacio a Dios,  a quien encuentra tanto en la  oración como en el servicio al prójimo;  sólo entonces el mundo se hace bueno.
Lo intuimos en sus gestos silenciosos que nos narran los relatos evangélicos de la infancia Lo vemos en la delicadeza con la que en Caná se percata de la necesidad en la que se encuentran los esposos, y se lo hace saber a Jesús.  (cf. Jn 2) María Mediadora
Lo vemos en la humildad con que acepta ser como olvidada en el periodo de la vida pública de Jesús, sabiendo que el Hijo tiene que fundar ahora una nueva familia y que la hora de la Madre llegará solamente en el momento de la cruz; que será la verdadera hora de Jesús (cf. Jn 2, 4; 13, 1).
Entonces, cuando los discípulos hayan huido, ella permanecerá al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25-27);
Más tarde, en el momento de Pentecostés, serán ellos los que se agruparán en torno a ella en espera del Espíritu  Santo.   Benedicto XVI  « Deus Caritas Est » n°41
No se detiene a contemplar solamente su caso personal , sino que comprende que  esos dones son una manifestación de la misericordia de Dios hacia todo su pueblo.
Asociada a la obra de Cristo  María alimentaba su corazón con las palabras divinas e iluminaba sus experiencias desde la fe. Buscaba ensanchar su corazón para acoger plenamente lo que Dios le iba mostrando María  un modelo concreto y sublime, ayuda a comprender que  lo que atrae la benevolencia de Dios es sobre todo la humildad del corazón.
Estimula   los sentimientos de misericordia y solidaridad con respecto a las situaciones humanas dolorosas, y suscita el deseo de aliviar las penas de quienes sufren: los pobres, los enfermos y cuantos necesitan ayuda
Lucía Vásquez García. Arquidiócesis de Tulancingo. Provincia Hidalgo. 14 de Septiembre 2011

Uns espiritualidad en carnada

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    Maestra de lavida según el Espíritu , en feliz expresión de Pablo VI. Marialis Cultus ,21 María resulta exigencia e inspiración para encarnar las actitudes y valores cristianos. María se nos propone como la más perfecta discípula de Cristo, como la primera cristiana, por sus actitudes. Marialis Cultus,35
  • 3.
    Se abrazó totaly responsablemente a la voluntad de Dios (cf. Lc 1, 38); porque acogió la palabra y la puso en práctica; porque su acción estuvo animada por la caridad y por el espíritu de servicio. .
  • 4.
    Es modelo dela Iglesia, como ya enseñaba san Ambrosio, en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo . Lumen Gentium, 63 María es la perfecta seguidora de Jesús desde el anuncio del ángel hasta el pie de la cruz. María se dejó conducir sin reservas por el Espíritu; estaba llena del Espíritu Santo; su vida fue vida en el Espíritu.
  • 5.
    María como lamadre que se hace discípula (Lc. 8, 19-20; 11, 28). Componen su retrato espiritual: pobreza (Lc. 1, 48), servicio (Lc. 1, 38. 48; Jn. 2, 5), temor de Dios (Lc. 1, 29. 50), conciencia de su propia fragilidad (Lc. 1, 52), sentido de justicia (Lc. 1, 53), solidaridad con el pueblo de Dios (Lc. 1, 52-55), alegría (Lc. 1, 28. 47), apertura y disponibilidad al plan divino (Lc. 1, 38. 51), confianza en la realización de las promesas de Dios fiel y misericordioso (Lc. 2, 19. 51)
  • 6.
    María es elespejo sagrado en el que todo cristiano debe reflejarse
  • 7.
    «¡Dichosa tú, quehas creído!», le dice Isabel (Lc 1,45) La fe de María, manifestada en la esperanza y el amor efectivos, da sentido a su vida haciéndola Feliz por haber creído (Lc 1,45). Es una fe fecunda, que, aceptando gozosamente lo que Dios quiere , la hace madre de Jesús y madre nuestra.
  • 8.
    Cuando María dasu consentimiento de fe a la llamada del ángel , Acepta colaborar , plenamente en la obra de la redención humana. Respuesta y compromiso conscientes; no pone condiciones, sino que se entrega al servicio de la misión que Dios le pide y en consecuencia, asume todos los riesgos, tales como el dolor, el sacrificio, el sufrimiento
  • 9.
    Ella es modelode nuestra fe, hermana y compañera nuestra en la peregrinación de la fe, al decir sí al Dios de la vida, nos hace nacer a la vida de la fe y crecer en ella para ser cada día más conformes a Jesús
  • 10.
    María es grande precisamente porque quiere enaltecer a Dios y no a sí misma. Ella es humilde: no quiere ser sino la sierva del Señor ( cf. Lc. 1,38.48).
  • 11.
    Sabe que contribuyea la salvación del mundo, no con una obra suya, sino sólo poniéndose plenamente a disposición de la iniciativa de Dios . María expresa inmediatamente su disponibilidad, conservando una actitud de humilde servicio.
  • 12.
    P orque cree en las promesas de Dios y espera la salvación de Israel. Cuando María fue con prisa a visitar a su prima Isabel, llevando en su seno nuestra esperanza, permitió que San Lucas estampara esta escena como un emblema para todo aquel que, de la misma manera, quiera comunicar al Señor a los demás, llevándolo en su propia vida.
  • 13.
    El Evangelio deLucas la muestra comprometida en un servicio de caridad a su prima Isabel, con la cual permaneció «unos tres meses» (Lc 1,56) para atenderla durante la fase final del embarazo.
  • 14.
    « Hágase enmí según tu Palabra » Acogiendo de esta manera al Dios mismo, nuestra esperanza. Nos decía Germán Doig: « el hombre no inventa su esperanza, la recibe de Dios ». Esta virtud teologal viene en auxilio de nuestra débil e insuficiente esperanza humana; sale al encuentro de la incapacidad que tiene el hombre para darse una esperanza por sí solo, de modo que se intensifique en nosotros el anhelo de la unión definitiva con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo para toda la eternidad.
  • 15.
    María nos llevaa descubrir los criterios de la misteriosa acción de Dios. El Señor, desordenando los juicios del mundo, viene en auxilio de los pobres y los pequeños, en perjuicio de los ricos y los poderosos, y, de modo sorprendente, colma de bienes a los humildes, que le encomiendan su existencia (cf. Redemptoris Mater, 37).
  • 16.
    Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios , puede convertirse en Madre de la Palabra encarnada.
  • 17.
    No ponerse asímisma en el centro, sino dejar espacio a Dios, a quien encuentra tanto en la oración como en el servicio al prójimo; sólo entonces el mundo se hace bueno.
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    Lo intuimos ensus gestos silenciosos que nos narran los relatos evangélicos de la infancia Lo vemos en la delicadeza con la que en Caná se percata de la necesidad en la que se encuentran los esposos, y se lo hace saber a Jesús. (cf. Jn 2) María Mediadora
  • 19.
    Lo vemos enla humildad con que acepta ser como olvidada en el periodo de la vida pública de Jesús, sabiendo que el Hijo tiene que fundar ahora una nueva familia y que la hora de la Madre llegará solamente en el momento de la cruz; que será la verdadera hora de Jesús (cf. Jn 2, 4; 13, 1).
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    Entonces, cuando losdiscípulos hayan huido, ella permanecerá al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25-27);
  • 21.
    Más tarde, enel momento de Pentecostés, serán ellos los que se agruparán en torno a ella en espera del Espíritu Santo.   Benedicto XVI « Deus Caritas Est » n°41
  • 22.
    No se detienea contemplar solamente su caso personal , sino que comprende que esos dones son una manifestación de la misericordia de Dios hacia todo su pueblo.
  • 23.
    Asociada a laobra de Cristo María alimentaba su corazón con las palabras divinas e iluminaba sus experiencias desde la fe. Buscaba ensanchar su corazón para acoger plenamente lo que Dios le iba mostrando María un modelo concreto y sublime, ayuda a comprender que lo que atrae la benevolencia de Dios es sobre todo la humildad del corazón.
  • 24.
    Estimula los sentimientos de misericordia y solidaridad con respecto a las situaciones humanas dolorosas, y suscita el deseo de aliviar las penas de quienes sufren: los pobres, los enfermos y cuantos necesitan ayuda
  • 25.
    Lucía Vásquez García.Arquidiócesis de Tulancingo. Provincia Hidalgo. 14 de Septiembre 2011