El documento describe cómo Chile controló una hiperendemia de fiebre tifoidea entre 1976-1986 a través de un estudio que incluyó la evaluación de una nueva vacuna oral contra la tifoidea. La vacuna se administró a medio millón de escolares en Santiago, lo que ayudó a controlar la epidemia. El documento argumenta que las altas tasas actuales de portadores crónicos de Salmonella typhi durante la hiperendemia podrían estar relacionadas con el aumento de las tasas de cáncer de vesícula biliar en Chile en la actualidad.