El documento describe a Noam Chomsky, un asesino serial diagnosticado con una enfermedad psicolingüística desarrollada durante 25 años. Chomsky sigue creyendo que no existe una perspectiva para comprender el origen del lenguaje y usaba la gramática como su modus operandi para asesinar desde los años 70. Sus principales víctimas eran aquellos que rechazaban su creencia de que el lenguaje se desarrolla de la misma manera que a los pájaros les crecen las alas.