La arquitectura bioclimática busca diseñar edificaciones que se adapten al medio ambiente y minimicen el impacto y consumo de recursos, logrando condiciones interiores adecuadas mediante sistemas pasivos como la orientación, aislamiento, ventilación y captación de energía renovable. Esto permite ahorrar entre un 50-70% de energía y reducir emisiones contaminantes en un 50-70% respecto a edificios convencionales.