El documento presenta un mito andino sobre el origen de las lluvias. Cuenta que durante una gran sequía, un picaflor se transforma para pedirle al cerro Waitapallana que haga llover. El cerro llora de pena y sus lágrimas despiertan al poderoso Amaru, serpiente divina que habita en el lago Wacracocha. El Amaru hace llover de nuevo sobre la tierra y así termina la sequía.