Tom odiaba las clases de matemáticas y pensaba que no servían para nada. Una noche tuvo un sueño en el que un anciano lo puso a resolver tres problemas matemáticos para poder salir del sueño. Al principio se equivocó, pero luego logró resolverlos correctamente. Al despertar, Tom se dio cuenta de que los problemas eran de la vida cotidiana y que las matemáticas sí servían. En la escuela, se sorprendió al resolver correctamente los mismos problemas en un examen oral. Desde entonces, Tom se convirtió en el mejor estud