La logoterapia señala la falacia de los argumentos contra la religiosidad y revalora la experiencia religiosa. La búsqueda de sentido implica una exigencia de respuesta última a interrogantes infinitos. El terapeuta se involucra en problemas morales y religiosos del paciente sin sobrepasar los límites entre psicoterapia y religión. La logoterapia abre paso a la religión de modo que el paciente decida libremente si deja entrarla o no.