La actitud se define como la predisposición a responder de forma determinada ante un estímulo particular y está compuesta de tres componentes: cognitivo, afectivo y conductual. Las actitudes se forman a través del aprendizaje social, el condicionamiento clásico y operante, y la comparación social. Aunque las actitudes influyen el comportamiento, la conducta depende tanto de factores personales como situacionales, por lo que no siempre es posible predecirla con certeza.