Alexander Neill fue un educador escocés que fundó la escuela Summerhill en 1921. Creía firmemente en una educación antiautoritaria basada en los sentimientos del niño y su felicidad. En Summerhill, los niños tenían voz y voto y no era obligatorio asistir a clases. La escuela se centraba en desarrollar la parte emocional y creativa del niño por encima de lo intelectual. Summerhill se convirtió en un icono de la pedagogía progresista y alternativa.