Este documento presenta una autoevaluación de las funciones de dirección en una organización educativa. El autor analiza su capacidad para motivar a los colaboradores de forma constante y circular, así como la planeación sumativa de objetivos y actividades para responder a nuevas problemáticas. También considera la comunicación efectiva como el aspecto más complicado, requiriendo escucha y expresión entre los miembros del equipo de trabajo. El autor concluye que estos puntos deben promoverse de forma sensible, objetiva y a través de una auto reflexión constante entre la mayoría del