Los anticoagulantes son sustancias que inhiben la coagulación de la sangre al crear un estado prohemorrágico. Se clasifican en anticoagulantes de acción directa e indirecta. Los más usados son el EDTA, la heparina y el citrato trisódico, que actúan mediante mecanismos como la precipitación del calcio para prevenir la coagulación sin alterar las células de la sangre.