El documento discute la importancia de implementar un rediseño curricular que reconozca los logros históricos de los pueblos y siga su ejemplo. Se basa en pedagogías críticas y decoloniales para transformar la educación mediante la expansión de valores humanos como la alegría, las ganas de vivir y el respeto. El objetivo es educar para lo humano y que los maestros enseñen a aprender, no solo a repetir conocimientos.