El documento aborda las deficiencias en la práctica docente de la química, destacando la transmisión de conceptos erróneos aprendidos a lo largo de generaciones, así como la falta de formación disciplinares adecuadas y un enfoque pedagógico tradicional. Se enfatiza la necesidad de una enseñanza que promueva el pensamiento crítico y la comprensión profunda de los contenidos, así como la transformación de un sistema educativo que perpetúa la alienación y el conformismo. Se propone que los docentes deberían adoptar un enfoque transdisciplinario que integre historia, filosofía y sustentabilidad en su enseñanza.