El documento explora la evolución de los emprendedores y empresas en la transición de la cultura analógica a la digital, destacando la importancia del trabajo en red y el rol de los agentes de cambio en este nuevo contexto. Se enfatiza que las empresas deben incorporar metodologías de trabajo en red y tecnologías sociales para mejorar sus procesos y contribuir socialmente. Además, se hace hincapié en que las comunidades productivas y la colaboración entre distintos actores son esenciales para transformar las organizaciones tradicionales en empresas sociales.