El benchmarking es un proceso que permite a las empresas mejorar sus operaciones al comparar sus prácticas con las de los líderes del mercado. Este enfoque no solo se limita a la competencia, sino que también puede aplicarse a empresas de diferentes sectores, promoviendo la innovación y la mejora continua. Se compone de varias fases, que incluyen la planificación, el análisis y la implementación, y es esencial para aquellas organizaciones que buscan mantenerse competitivas en un entorno global.