El benchmarking es un proceso sistemático y continuo que permite a las organizaciones medir y comparar sus prácticas con las mejores del sector, buscando mejoras en la eficacia y eficiencia. Surgió como una respuesta a la competencia, siendo Xerox un caso emblemático al utilizarlo para superar su crisis en los años 70. Existen diferentes tipos de benchmarking, incluyendo interno, competitivo y funcional, cada uno con el objetivo de impulsar la competitividad y optimizar procesos organizacionales.