La cadena de frío es importante para conservar productos farmacéuticos como vacunas desde su fabricación hasta su uso. Se debe mantener las temperaturas recomendadas durante el almacenamiento, transporte y distribución para garantizar la efectividad de las vacunas. Esto requiere recursos como neveras, cajas isotérmicas, termómetros y el registro y monitoreo constante de las temperaturas.