El documento describe las directrices para mantener la cadena de frío en el manejo, transporte y conservación de vacunas, asegurando su eficacia desde el laboratorio hasta la aplicación. Se detallan los niveles de la cadena de frío, recursos necesarios, precauciones en el almacenamiento y transporte, y la importancia de un control riguroso de la temperatura y logística. Además, resalta la relevancia del personal encargado de manipular las vacunas y la necesidad de seguir protocolos estrictos para evitar daños en los inmunobiológicos.