La teoría crítico-democrática tiene varias vertientes influenciadas por el marxismo que critican la concentración del poder económico y social en los medios de comunicación. Argumenta que los medios imponen la ideología dominante de las élites y crean una falsa conciencia entre el público mediante la comodificación cultural y la alienación. La teoría también busca promover la participación democrática y la representación de las minorías.