1. La circulación transporta nutrientes, desechos y hormonas a través del cuerpo y mantiene la homeostasis de los fluidos.
2. El corazón y la circulación se regulan para proporcionar el gasto cardíaco y la presión arterial necesarios para controlar el volumen sanguíneo y el flujo sanguíneo.
3. La velocidad del flujo sanguíneo en los tejidos se controla con precisión según la demanda, a través del control local de los vasos sanguíneos por parte de la microvasculatura tisular.