La hidrocefalia puede ser aguda o crónica. En los casos agudos, los síntomas incluyen cefalea, vómitos, alteración mental, diplopía y disautonomía. En los crónicos, los primeros síntomas son trastorno de la marcha, seguido de deterioro cognitivo e incontinencia. La clínica depende de la localización y gravedad de la lesión y puede variar desde leves síntomas hasta crisis, coma y muerte.