El documento resume las funciones de las diferentes regiones de los lóbulos frontales. La corteza orbitofrontal se encarga de regular la conducta, la corteza dorsolateral planifica y organiza la información, y la corteza prefrontal paralímbica integra la emoción en la toma de decisiones. También analiza la relación entre las disfunciones frontales y la esquizofrenia, señalando que los pacientes con síntomas negativos tienen mayores déficits neuropsicológicos.