Las convulsiones en la urgencia pediátrica pueden ser sintomáticas o idiopáticas. Las sintomáticas son desencadenadas por estímulos como la fiebre, infecciones, traumatismos o alteraciones metabólicas, mientras que las idiopáticas no tienen una causa conocida. El tratamiento de una convulsión incluye asegurar las vías respiratorias, suministrar oxígeno, estabilizar la circulación y administrar medicamentos anticonvulsivos como el diazepam o el midazolam.