MAESTRÍA EN EDUCACIÓN CON MENCIÓN EN
GESTIÓN Y ACREDITACIÓN EDUCATIVA
CURSO : "DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA"
TEMA : PRIMO CORBELLI
MAESTRANDO : PERCY LEONEL SAONA RODRÍGUEZ
DOCENTE : MG. JORGE LUIS GALLO CHANDUVÍ
TRUJILLO – SETIEMBRE DEL 2020
INTRODUCCIÓN
Este tema es sólo un breve acercamiento a la Doctrina Social de la Iglesia, también
llamada pensamiento social cristiano, pues meternos a su estudio, a un nivel
básico, exigiría un tiempo de dedicación con el que muchos/as de nosotros/as no
contamos, seguramente algunos/as asociados/as y hermanas tendrán estudios más
profundos hechos sobre este tema, pero también hay un gran grupo que no; se ha
intentado que el estudio sea útil para ambos grupos.
La DSI es parte integrante de la nueva evangelización. Nuestra misión MJMJ, además,
tiene una clara vertiente social, debemos actualizar nuestra formación desde la
perspectiva social cristiana, y dentro de esta perspectiva social la DSI no puede ser
una teoría extraña a nuestra formación, sino el mensaje evangélico, hecho vida en
obras de justicia, a favor de los desheredados de la tierra.
Aunque aquí sólo ofrecemos una comprensión básica de lo que es la DSI, sin duda,
este breve acercamiento nos aportará orientación antes de llevar a cabo la IV urgencia
del Documento Capitular que nos pide, para este sexenio, la necesidad de discernir
el modo de dar respuesta carismática a las necesidades de los pobres y excluidos de
hoy, desde nuestra realidad.
Este nuevo milenio se planteó ocho grandes Objetivos de Desarrollo a conseguir
en el año 2015, que tienen que ver con los grandes problemas y desafíos existentes
a nivel mundial.
Sin duda que algunos/as de nosotros/as estamos embarcados/as en acciones que
tienen que ver con estos objetivos:
1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre
2. Conseguir la educación primaria universal
3. Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer
4. Reducir la mortalidad infantil
5. Mejorar la salud materna
6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades causantes de gran
mortalidad.
7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
8. Fomentar una Asociación Mundial para el Desarrollo
Sólo estamos a cuatro años de su consecución y el panorama social no es fácil ni
favorable. Hay un movimiento pendular que va desde la visión de optimismo ambiental
sobre la posibilidad de desarrollo económico e independencia de los pueblos hasta la
toma de conciencia de la dificultad que supone la erradicación de la pobreza; lo que
es constatable es que, si no transformamos el mundo actual, la distancia entre las
personas, colectivos y países ricos y pobres se va haciendo cada vez más grande.
Colaborar en esta transformación es responsabilidad de toda persona y colectividad
humana, cada cual desde sus posibilidades reales.
Nuestra familia MJMJ ¿cómo estamos favoreciendo a esta transformación desde
nuestra tarea evangelizadora? ¿Nos planteamos cuál es nuestra aportación? ¿Qué
papel tiene entre nosotros/as la reflexión social? ¿Qué conocemos acerca del
pensamiento social cristiano?
Haciendo nuestra esta dimensión social de la evangelización iniciamos este tema con
unas palabras tomadas del Compendio de Doctrina Social de la Iglesia:
Existen muchos hermanos necesitados que esperan ayuda, muchos oprimidos que
esperan justicia, muchos desocupados que esperan trabajo, muchos pueblos que
esperan respeto: ¿Cómo es posible que, en nuestro tiempo, haya todavía quien se
muere de hambre; quien está condenado al analfabetismo; quien carece de asistencia
médica más elemental; quien no tiene techo donde cobijarse? El panorama de la
pobreza puede extenderse indefinidamente, si a las antiguas añadimos las nuevas
pobrezas, que afectan a menudo a ambientes y grupos no carentes de recursos
económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido, a la insidia de la
droga, al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, a la marginación o a la
discriminación social…¿Podemos quedar al margen ante las perspectivas de un
desequilibrio ecológico, que hace inhabitables y enemigas del hombre las vastas áreas
del planeta? ¿O ante los problemas de la paz, amenazada a menudo con la pesadilla
de guerras catastróficas? ¿O frente al vilipendio de los derechos humanos
fundamentales de tantas personas, especialmente de los niños?
El amor tiene por delante un vasto trabajo al que la Iglesia quiere contribuir también
con su doctrina social que concierne a toda persona y se dirige a todas las personas.
¿QUÉ ES LADOCTRINASOCIAL DE LAIGLESIA?
1. ¿Qué es la DSI?
La DSI es un patrimonio de enseñanzas que se organizan sistemáticamente: es un
cuerpo de enseñanza elaborada en el seno de la Iglesia, como respuesta histórica a
los problemas económicos y sociales. Esta enseñanza se presenta en documentos de
diverso rango: encíclicas, exhortaciones apostólicas, radiomensajes, cartas
apostólicas, pastorales. Este patrimonio eclesial de pensamiento y acción se ha ido
organizando y reorganizando en los últimos años, a partir de la Encíclica Rerum
Novarum de León XIII (1891), bajo el nombre de “Enseñanza Social” o “Doctrina
Social de la Iglesia”, como un conjunto de principios de reflexión de valoración
permanente, criterios de juicio y orientaciones para la acción.
La DSI abarca todos los campos en los que se desarrolla la convivencia humana, se
extiende objetivamente al entero panorama de las realidades temporales que
configuran y condicionan la vida de la persona humana dentro de la sociedad.
La DSI hunde sus raíces en la mismaHistoria de Salvación. Los cristianos/as,que hoy
asumen su compromiso social como consecuencia de su fe, saben que la práctica
social pertenece de manera inseparable a la Historia del Pueblo de Dios; tiene
sus raíces en la Palabra de Dios, en la predicación del Reino de Jesús, en la
experiencia y testimonio de las primeras comunidades cristianas.
La DSI tiene su fundamento en la dignidad de la persona humana, haciendo
opción preferente por el pobre (SRS 42) La misión de Jesús y el ejemplo de su vida
han dejado claro su compromisoconla dignidad y los derechos de la persona humana,
las necesidades de los más débiles, los más necesitados, las víctimas de la injusticia.
La DSI tiene un carácter dinámico e histórico. Esta exigencia del Reino y del
seguimiento de Jesús se convierte en experiencia acumulada a lo largo de la historia,
y muestra los diversos modos que tiene la comunidad para ir descubriendo cómo unir
la fe y el compromiso social (OA 42)
La DSI es parte esencial de la evangelización. El mensaje social de la Iglesia sólo se
hará creíble por el testimonio de las obras (St.2,14-18) (CA 57); enseñarlo es parte
esencial de la fe y de a misión evangelizadora de la Iglesia (SRS 41).
La DSI es especialmente para los católicos/as, aunque no sólo. A través de ella la
Iglesia cumple su misión de ayudar a sus bautizados y a los/as que no siendo
católicos/as se identifican sin sus enseñanzas sociales, a iluminar los problemas
sociales, económicos, políticos y culturales de cada época, en orden a transformarlos
a la luz del Evangelio.
La DSI más que una teoría se orienta a la acción. El mensaje social del Evangelio
no debe considerarse como una teoría sino, por encima de todo, un fundamento y
estímulo para la acción (CA 57). Aunque es una disciplina académica, principalmente
se orienta a la vida, está hecha para practicarla. Así lo han entendido, en el curso de
los siglos, los hombres y mujeres de todas las clases sociales comprometidos
individualmente y en organizaciones en diversas acciones a favor de los
marginados/as (CA 49).
La DSI orienta la vocación de cada uno/a en la lucha por la justicia. No se queda en
el enunciado de principios o en la interpretación de la sociedad, sino que su
fin es orientar la conducta de las personas como consecuencia del compromiso
por la justicia, según la función, vocación y circunstancias de cada persona (SRS
41h).
2. ¿Qué no es la DSI?
Ayuda a entender mejor el alcance de la DSI cuando también se explicita lo que no
es. A veces nos adherimos a corrientes ideológicas sin una clara comprensión de lo
que conlleva cada pensamiento y si un claro discernimiento de que el pensamiento
cristiano tiene otra dimensión, por eso conviene explicar la postura de la DSI porque
en su aplicación el pensamiento social no está exento de sucumbir a algunas
tentaciones y riesgos.
La DSI no es una doctrina política ni una doctrina económica: La Iglesia no está para
sumir un papel de poder, sino de testimonio y servicio, le urge el anuncio del
Reino de Dios. Por eso no pone soluciones técnicas que son competencia de los
estados o de las instituciones de la sociedad civil, en las cuales si están llamados a
participar los católicos/as.
La DSI no es una ideología o corriente entre el capitalismo y el socialismo: El
socialismo y el capitalismo son igualmente responsables de graves injusticias
sociales, de métodos y consecuencias moralmente rechazables. La DSI no se puede
asimilar al programa de ningún partido político, es esencialmente teología moral (SRS
41), su cometido es clarificar las implicaciones de los distintos proyectos políticos y
económicos, para que sean conformes a la dignidad de la persona humana.
La DSI no es un cuerpo de doctrina estática o inmutable. Porque al proponerse
iluminar e interpretar las situaciones históricas cambiantes no puede tener la misma
validez que las afirmaciones dogmáticas.La Iglesia, dijo Pablo VI, no tiene una palabra
única que decir ante los problemas sociales; una misma fe puede llevar a soluciones
concretas distintas.
3. ¿Cómo se elaboray aplica la DSI?:El contenidogeneralde laEnseñanzaSocial
de la Iglesia
Las respuestas históricas de la Iglesia a los problemas sociales se elaboran siguiendo
la dinámica inductiva del VER - JUZGAR – ACTUAR
Ver se trata de percibir la realidad con sensibilidad, porque se trata de cuestiones que
afectan a la persona, es ver con preocupación la realidad que tiene rostros humanos
imborrables.
Para ver hay que percibir con la inteligencia, e informarsey comprender los problemas,
las situaciones de injusticia, sus causas, los factores que las producen, los
mecanismos y las personas que las reproducen.
Para ver hay que analizar en equipo, organizadamente, con la ayuda de las ciencias
humanas y sociales, desde distintos puntos de vista, una misma realidad social.
Juzgar: es interpretar la realidad y distinguir qué es y qué no es proyecto de Dios
sobre el hombre y el mundo en la vida concreta de las personas, colectividades y
pueblos.
Es iluminar y valorar qué conduce a la justicia y a la liberación (gracia) y qué a la
injusticia, opresión y dominación (“desgracia”)
Para interpretar la realidad no hay que acomodarse a valores y tendencias
sociológicas que sean mayoritariamente contrarias a valores evangélicos, pero
tampoco hay que ser neutral. Desde la profesión de fe en Dios Padre Creador de Vida,
la coherencia implica establecer juicios de valor a favor de la vida, por toda vida,
y en consecuencia en contra de todo aquello que viola y destruye los derechos de la
persona.
Actuar: es dar vida, dar existencia concreta a las elecciones y decisiones coherentes
con los valores del Reino de Dios, porque la DSI está orientada a la praxis.
Actuar es comprometerse en actuaciones concretas, es trabajar para eliminar las
barreras de desigualdades, las estructuras y los mecanismos de injusticia; es crear
condiciones, grupos, comunidades, movimientos para influir en la transformación de
la sociedad en dirección de la justicia social, la verdad, la libertad y la paz.
Teniendo en cuenta esta metodología inductiva VER-JUZGAR-ACTUAR
comprendemos fácilmente cuál es el contenido total de la DSI en su Parte general y
su división en tres bloques:
PRINCIPIOS GENERALES DE LA
DSI CRITERIOS DE JUICIO
DIRECTRICES PARA LA ACCIÓN.
4. La DSI nace del encuentro del Evangelio con la vida de los pobres: Origen
de la DSI
La enseñanza social de la Iglesia nació del encuentro del mensaje evangélico y de sus
exigencias, comprendidas en el mandamiento supremo del amor a Dios y al prójimo, y
en la justicia, con los problemas que surgen en la vida de la sociedad (LC72)
La DSI es algo propio de nuestra fe, que se aprende en la misma Historia de
la Salvación: en la interacción de la Palabra de Dios con la realidad humana y la
respuesta de los hombres y mujeres cristianos.
a) Leer la Palabra de Dios nos urge a estar con los pobres
b) Seguir el mensaje de Jesús nos lleva al encuentro del necesitado.
c) La huella histórica de las primeras comunidades cristianas.
d) Esta experiencia original va a permanecer en la historia del cristianismo, y
nosotros/as somos sus herederos/as.
5. Las encíclicas sociales: respuestas históricas a problemas concretos
El Magisterio de la Iglesia ha ido formulando a través de sus documentos sociales una
reflexión orgánica, aunque cada documento es respuesta histórica a problemas
concretos, a través de los que se han ido tejiendo principios de valor permanente,
criterios de juicio y directrices para la acción. Estos principios no han sido formulados
orgánicamente en un solo documentos, sino a lo largo del todo el proceso de la
evolución histórica de la doctrina social.
A la hora de leer un documento social es importante situarle en su contexto histórico,
en ocasiones complejo, y para poderlo interpretar en el contexto actual es preciso
aplicar los principios de valor permanente que presentan, a los contextos actuales.
Los documentos sociales que han sido fundamentales en el proceso de formación de
la DSI, aunque hay muchos más, son los siguientes, y se distribuyen a lo largo de tres
grandes etapas:
1ª etapa: De los orígenes hasta la convocatoria del Concilio Vaticano II:
Rerum Novarum (León XIII), Cuadragésimo Anno (Pio XI), La Solemnitá (Pio
XII))
2ª etapa: Del CVII a Juan Pablo II (Mater et Magistra (Juan XXIII), Pacem in
Terris (Juan XXIII), Gaudium el Spes (Concilio Vaticano II), Populorum
Progressio (Pablo VI), Octogesima Adveniens (Pablo VI), Iustitia in Mundo
(Sínodo de Obispos 1971))
3ª etapa: el periodo del pontificado de Juan Pablo II marcado por una
proliferación de documentos sociales (Laborem Excersen, Sollicitudo Rei
Sociales, Centesimus Annus)
A partir del presente pontificado puede abrirse otra etapa que aún no está definida en
la DSI, la única encíclica publicada por Benedicto XVI sobre este tema es Caritas in
Veritate sobre el desarrollo humano.
En el siguiente cuadro resumimos muy brevemente sólo aquellos documentos más
importantes que han marcado las principales orientaciones de la DSI

Corbelli, primo

  • 1.
    MAESTRÍA EN EDUCACIÓNCON MENCIÓN EN GESTIÓN Y ACREDITACIÓN EDUCATIVA CURSO : "DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA" TEMA : PRIMO CORBELLI MAESTRANDO : PERCY LEONEL SAONA RODRÍGUEZ DOCENTE : MG. JORGE LUIS GALLO CHANDUVÍ TRUJILLO – SETIEMBRE DEL 2020
  • 2.
    INTRODUCCIÓN Este tema essólo un breve acercamiento a la Doctrina Social de la Iglesia, también llamada pensamiento social cristiano, pues meternos a su estudio, a un nivel básico, exigiría un tiempo de dedicación con el que muchos/as de nosotros/as no contamos, seguramente algunos/as asociados/as y hermanas tendrán estudios más profundos hechos sobre este tema, pero también hay un gran grupo que no; se ha intentado que el estudio sea útil para ambos grupos. La DSI es parte integrante de la nueva evangelización. Nuestra misión MJMJ, además, tiene una clara vertiente social, debemos actualizar nuestra formación desde la perspectiva social cristiana, y dentro de esta perspectiva social la DSI no puede ser una teoría extraña a nuestra formación, sino el mensaje evangélico, hecho vida en obras de justicia, a favor de los desheredados de la tierra. Aunque aquí sólo ofrecemos una comprensión básica de lo que es la DSI, sin duda, este breve acercamiento nos aportará orientación antes de llevar a cabo la IV urgencia del Documento Capitular que nos pide, para este sexenio, la necesidad de discernir el modo de dar respuesta carismática a las necesidades de los pobres y excluidos de hoy, desde nuestra realidad. Este nuevo milenio se planteó ocho grandes Objetivos de Desarrollo a conseguir en el año 2015, que tienen que ver con los grandes problemas y desafíos existentes a nivel mundial. Sin duda que algunos/as de nosotros/as estamos embarcados/as en acciones que tienen que ver con estos objetivos: 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre 2. Conseguir la educación primaria universal 3. Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer 4. Reducir la mortalidad infantil 5. Mejorar la salud materna 6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades causantes de gran mortalidad. 7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
  • 3.
    8. Fomentar unaAsociación Mundial para el Desarrollo Sólo estamos a cuatro años de su consecución y el panorama social no es fácil ni favorable. Hay un movimiento pendular que va desde la visión de optimismo ambiental sobre la posibilidad de desarrollo económico e independencia de los pueblos hasta la toma de conciencia de la dificultad que supone la erradicación de la pobreza; lo que es constatable es que, si no transformamos el mundo actual, la distancia entre las personas, colectivos y países ricos y pobres se va haciendo cada vez más grande. Colaborar en esta transformación es responsabilidad de toda persona y colectividad humana, cada cual desde sus posibilidades reales. Nuestra familia MJMJ ¿cómo estamos favoreciendo a esta transformación desde nuestra tarea evangelizadora? ¿Nos planteamos cuál es nuestra aportación? ¿Qué papel tiene entre nosotros/as la reflexión social? ¿Qué conocemos acerca del pensamiento social cristiano? Haciendo nuestra esta dimensión social de la evangelización iniciamos este tema con unas palabras tomadas del Compendio de Doctrina Social de la Iglesia: Existen muchos hermanos necesitados que esperan ayuda, muchos oprimidos que esperan justicia, muchos desocupados que esperan trabajo, muchos pueblos que esperan respeto: ¿Cómo es posible que, en nuestro tiempo, haya todavía quien se muere de hambre; quien está condenado al analfabetismo; quien carece de asistencia médica más elemental; quien no tiene techo donde cobijarse? El panorama de la pobreza puede extenderse indefinidamente, si a las antiguas añadimos las nuevas pobrezas, que afectan a menudo a ambientes y grupos no carentes de recursos económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido, a la insidia de la droga, al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, a la marginación o a la discriminación social…¿Podemos quedar al margen ante las perspectivas de un desequilibrio ecológico, que hace inhabitables y enemigas del hombre las vastas áreas del planeta? ¿O ante los problemas de la paz, amenazada a menudo con la pesadilla de guerras catastróficas? ¿O frente al vilipendio de los derechos humanos fundamentales de tantas personas, especialmente de los niños? El amor tiene por delante un vasto trabajo al que la Iglesia quiere contribuir también con su doctrina social que concierne a toda persona y se dirige a todas las personas.
  • 4.
    ¿QUÉ ES LADOCTRINASOCIALDE LAIGLESIA? 1. ¿Qué es la DSI? La DSI es un patrimonio de enseñanzas que se organizan sistemáticamente: es un cuerpo de enseñanza elaborada en el seno de la Iglesia, como respuesta histórica a los problemas económicos y sociales. Esta enseñanza se presenta en documentos de diverso rango: encíclicas, exhortaciones apostólicas, radiomensajes, cartas apostólicas, pastorales. Este patrimonio eclesial de pensamiento y acción se ha ido organizando y reorganizando en los últimos años, a partir de la Encíclica Rerum Novarum de León XIII (1891), bajo el nombre de “Enseñanza Social” o “Doctrina Social de la Iglesia”, como un conjunto de principios de reflexión de valoración permanente, criterios de juicio y orientaciones para la acción. La DSI abarca todos los campos en los que se desarrolla la convivencia humana, se extiende objetivamente al entero panorama de las realidades temporales que configuran y condicionan la vida de la persona humana dentro de la sociedad. La DSI hunde sus raíces en la mismaHistoria de Salvación. Los cristianos/as,que hoy asumen su compromiso social como consecuencia de su fe, saben que la práctica social pertenece de manera inseparable a la Historia del Pueblo de Dios; tiene sus raíces en la Palabra de Dios, en la predicación del Reino de Jesús, en la experiencia y testimonio de las primeras comunidades cristianas. La DSI tiene su fundamento en la dignidad de la persona humana, haciendo opción preferente por el pobre (SRS 42) La misión de Jesús y el ejemplo de su vida han dejado claro su compromisoconla dignidad y los derechos de la persona humana, las necesidades de los más débiles, los más necesitados, las víctimas de la injusticia. La DSI tiene un carácter dinámico e histórico. Esta exigencia del Reino y del seguimiento de Jesús se convierte en experiencia acumulada a lo largo de la historia, y muestra los diversos modos que tiene la comunidad para ir descubriendo cómo unir la fe y el compromiso social (OA 42) La DSI es parte esencial de la evangelización. El mensaje social de la Iglesia sólo se hará creíble por el testimonio de las obras (St.2,14-18) (CA 57); enseñarlo es parte esencial de la fe y de a misión evangelizadora de la Iglesia (SRS 41).
  • 5.
    La DSI esespecialmente para los católicos/as, aunque no sólo. A través de ella la Iglesia cumple su misión de ayudar a sus bautizados y a los/as que no siendo católicos/as se identifican sin sus enseñanzas sociales, a iluminar los problemas sociales, económicos, políticos y culturales de cada época, en orden a transformarlos a la luz del Evangelio. La DSI más que una teoría se orienta a la acción. El mensaje social del Evangelio no debe considerarse como una teoría sino, por encima de todo, un fundamento y estímulo para la acción (CA 57). Aunque es una disciplina académica, principalmente se orienta a la vida, está hecha para practicarla. Así lo han entendido, en el curso de los siglos, los hombres y mujeres de todas las clases sociales comprometidos individualmente y en organizaciones en diversas acciones a favor de los marginados/as (CA 49). La DSI orienta la vocación de cada uno/a en la lucha por la justicia. No se queda en el enunciado de principios o en la interpretación de la sociedad, sino que su fin es orientar la conducta de las personas como consecuencia del compromiso por la justicia, según la función, vocación y circunstancias de cada persona (SRS 41h). 2. ¿Qué no es la DSI? Ayuda a entender mejor el alcance de la DSI cuando también se explicita lo que no es. A veces nos adherimos a corrientes ideológicas sin una clara comprensión de lo que conlleva cada pensamiento y si un claro discernimiento de que el pensamiento cristiano tiene otra dimensión, por eso conviene explicar la postura de la DSI porque en su aplicación el pensamiento social no está exento de sucumbir a algunas tentaciones y riesgos. La DSI no es una doctrina política ni una doctrina económica: La Iglesia no está para sumir un papel de poder, sino de testimonio y servicio, le urge el anuncio del Reino de Dios. Por eso no pone soluciones técnicas que son competencia de los estados o de las instituciones de la sociedad civil, en las cuales si están llamados a participar los católicos/as.
  • 6.
    La DSI noes una ideología o corriente entre el capitalismo y el socialismo: El socialismo y el capitalismo son igualmente responsables de graves injusticias sociales, de métodos y consecuencias moralmente rechazables. La DSI no se puede asimilar al programa de ningún partido político, es esencialmente teología moral (SRS 41), su cometido es clarificar las implicaciones de los distintos proyectos políticos y económicos, para que sean conformes a la dignidad de la persona humana. La DSI no es un cuerpo de doctrina estática o inmutable. Porque al proponerse iluminar e interpretar las situaciones históricas cambiantes no puede tener la misma validez que las afirmaciones dogmáticas.La Iglesia, dijo Pablo VI, no tiene una palabra única que decir ante los problemas sociales; una misma fe puede llevar a soluciones concretas distintas. 3. ¿Cómo se elaboray aplica la DSI?:El contenidogeneralde laEnseñanzaSocial de la Iglesia Las respuestas históricas de la Iglesia a los problemas sociales se elaboran siguiendo la dinámica inductiva del VER - JUZGAR – ACTUAR Ver se trata de percibir la realidad con sensibilidad, porque se trata de cuestiones que afectan a la persona, es ver con preocupación la realidad que tiene rostros humanos imborrables. Para ver hay que percibir con la inteligencia, e informarsey comprender los problemas, las situaciones de injusticia, sus causas, los factores que las producen, los mecanismos y las personas que las reproducen. Para ver hay que analizar en equipo, organizadamente, con la ayuda de las ciencias humanas y sociales, desde distintos puntos de vista, una misma realidad social. Juzgar: es interpretar la realidad y distinguir qué es y qué no es proyecto de Dios sobre el hombre y el mundo en la vida concreta de las personas, colectividades y pueblos. Es iluminar y valorar qué conduce a la justicia y a la liberación (gracia) y qué a la injusticia, opresión y dominación (“desgracia”)
  • 7.
    Para interpretar larealidad no hay que acomodarse a valores y tendencias sociológicas que sean mayoritariamente contrarias a valores evangélicos, pero tampoco hay que ser neutral. Desde la profesión de fe en Dios Padre Creador de Vida, la coherencia implica establecer juicios de valor a favor de la vida, por toda vida, y en consecuencia en contra de todo aquello que viola y destruye los derechos de la persona. Actuar: es dar vida, dar existencia concreta a las elecciones y decisiones coherentes con los valores del Reino de Dios, porque la DSI está orientada a la praxis. Actuar es comprometerse en actuaciones concretas, es trabajar para eliminar las barreras de desigualdades, las estructuras y los mecanismos de injusticia; es crear condiciones, grupos, comunidades, movimientos para influir en la transformación de la sociedad en dirección de la justicia social, la verdad, la libertad y la paz. Teniendo en cuenta esta metodología inductiva VER-JUZGAR-ACTUAR comprendemos fácilmente cuál es el contenido total de la DSI en su Parte general y su división en tres bloques: PRINCIPIOS GENERALES DE LA DSI CRITERIOS DE JUICIO DIRECTRICES PARA LA ACCIÓN. 4. La DSI nace del encuentro del Evangelio con la vida de los pobres: Origen de la DSI La enseñanza social de la Iglesia nació del encuentro del mensaje evangélico y de sus exigencias, comprendidas en el mandamiento supremo del amor a Dios y al prójimo, y en la justicia, con los problemas que surgen en la vida de la sociedad (LC72) La DSI es algo propio de nuestra fe, que se aprende en la misma Historia de la Salvación: en la interacción de la Palabra de Dios con la realidad humana y la respuesta de los hombres y mujeres cristianos. a) Leer la Palabra de Dios nos urge a estar con los pobres b) Seguir el mensaje de Jesús nos lleva al encuentro del necesitado. c) La huella histórica de las primeras comunidades cristianas.
  • 8.
    d) Esta experienciaoriginal va a permanecer en la historia del cristianismo, y nosotros/as somos sus herederos/as. 5. Las encíclicas sociales: respuestas históricas a problemas concretos El Magisterio de la Iglesia ha ido formulando a través de sus documentos sociales una reflexión orgánica, aunque cada documento es respuesta histórica a problemas concretos, a través de los que se han ido tejiendo principios de valor permanente, criterios de juicio y directrices para la acción. Estos principios no han sido formulados orgánicamente en un solo documentos, sino a lo largo del todo el proceso de la evolución histórica de la doctrina social. A la hora de leer un documento social es importante situarle en su contexto histórico, en ocasiones complejo, y para poderlo interpretar en el contexto actual es preciso aplicar los principios de valor permanente que presentan, a los contextos actuales. Los documentos sociales que han sido fundamentales en el proceso de formación de la DSI, aunque hay muchos más, son los siguientes, y se distribuyen a lo largo de tres grandes etapas: 1ª etapa: De los orígenes hasta la convocatoria del Concilio Vaticano II: Rerum Novarum (León XIII), Cuadragésimo Anno (Pio XI), La Solemnitá (Pio XII)) 2ª etapa: Del CVII a Juan Pablo II (Mater et Magistra (Juan XXIII), Pacem in Terris (Juan XXIII), Gaudium el Spes (Concilio Vaticano II), Populorum Progressio (Pablo VI), Octogesima Adveniens (Pablo VI), Iustitia in Mundo (Sínodo de Obispos 1971)) 3ª etapa: el periodo del pontificado de Juan Pablo II marcado por una proliferación de documentos sociales (Laborem Excersen, Sollicitudo Rei Sociales, Centesimus Annus) A partir del presente pontificado puede abrirse otra etapa que aún no está definida en la DSI, la única encíclica publicada por Benedicto XVI sobre este tema es Caritas in Veritate sobre el desarrollo humano.
  • 9.
    En el siguientecuadro resumimos muy brevemente sólo aquellos documentos más importantes que han marcado las principales orientaciones de la DSI