Correr o caminar dependen del estado físico y objetivos de salud de cada persona. Correr ayuda a quemar más calorías pero aumenta el riesgo de problemas articulares, mientras que caminar es menos intenso pero también mejora la salud cardiovascular y metabólica. El "power walking" es una forma energética de caminar que quema grasas y mejora la resistencia sin el alto impacto del running.