ESTE DOMINGO CELEBRAMOS LA SOLEMNIDAD DE
CRISTO REY.
DEBEMOS DESCUBRIR QUE LA REALEZA DE JESÚS ES
DIFERENTE…
CON ESTA FESTIVIDAD COMIENZA EL AÑO LITÚRGICO
CRISTIANO: ¡¡¡¡FELIZ AÑO!!!!
¿A QUIÉN ESPERABAN?
Los contemporáneos de Jesús también
esperaban un rey con capacidad de salvar. La
lectura del evangelio de lo deja muy claro. Las
autoridades, los soldados, uno de los
malhechores crucificado con Jesús, lo repiten
hasta la saciedad. Pronuncian los mayores
títulos: Mesías de Dios, Elegido, rey de los
judíos, Mesías. Pero sólo están dispuestos a
aplicárselos a Jesús si se salva a sí mismo, o,
como dice el otro crucificado, «sálvate a ti
mismo y a nosotros». La sorpresa aparece al
final, en la petición del buen ladrón.
JESÚS, NUESTRO
REY.Un rey que sirve, que se arrodilla,
que lava los pies. Un rey que da
lecciones con su vida. Un rey que nos
habla también con su muerte en
Cruz. Un rey que es donación, que se
abaja y se hace grande en su Amor.
Un rey que rompe nuestros
esquemas, nuestros juegos, nuestra
manera de actuar… Un rey flexible
para lo importante: reinar desde el
Amor, en los corazones, en las vidas
rotas, en los que buscan, en los que
esperan, en los que sufren, en los
que tienen corazón misericordioso.
Un rey que sale del tablero del
Evangelio y nos invita a un juego
nuevo, sin trampas, con entrega,
hasta el final.
LECTURA DEL EVANGELIO Lc 23, 35-43
35
El pueblo se había quedado observando. Los jefes, a su vez,
comentaban con sorna:
- A otros ha salvado; que se salve él si es el Mesías de Dios, el Elegido.
36
También los soldados se burlaban de él; se acercaban y le ofrecían
vinagre 37
diciendo:
- Si tú eres el rey de los judíos, sálvate.
38
Además, tenía puesto un letrero: ÉSTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS
39
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba. ¿No eres tú el
Mesías? Sálvate a ti y a nosotros. 40
Pero el otro se lo reprochó:
- Y tú, sufriendo la misma pena, ¿no tienes siquiera temor de Dios? 41
Además, para nosotros es justa, nos dan nuestro merecido; éste, en
cambio, no ha hecho nada malo.
42
Y añadió:
- Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey.
43
Jesús le respondió:
- Te lo aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso.
PALABRA DEL SEÑOR
Para reflexionar el evangelio
Según el relato de Lucas, Jesús ha
agonizado en medio de las burlas y
desprecios de quienes lo rodean.
Nadie parece haber entendido su
vida. Nadie parece haber captado
su entrega a los que sufren ni su
perdón a los culpables. Nadie ha
visto en su rostro la mirada
compasiva de Dios. Nadie parece
ahora intuir en aquella muerte
misterio alguno.
Las autoridades religiosas se burlan
de él con gestos despectivos: ha
pretendido salvar a otros; que se
salve ahora a sí mismo. Si es el
Mesías de Dios, el “Elegido” por él,
ya vendrá Dios en su defensa.
Para reflexionar el evangelio
También los soldados
se suman a las burlas.
Ellos no creen en ningún
Enviado de Dios. Se ríen
del letrero que Pilatos
ha mandado colocar en
la cruz: “Este es el rey
de los judíos”. Es
absurdo que alguien
pueda reinar sin poder.
Que demuestre su
fuerza salvándose a sí
mismo.
Jesús permanece
callado, pero no
desciende de la cruz.
Para reflexionar el evangelio
De pronto, en medio de tantas burlas y desprecios, una
sorprendente invocación: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a
tu reino”. No es un discípulo ni un seguidor de Jesús. Es un de los
dos delincuentes crucificados junto a él. Lucas lo propone como un
ejemplo admirable de fe en el Crucificado.
Este hombre, a punto de morir ajusticiado, sabe que Jesús es un
hombre inocente, que no ha hecho más que bien a todos. Intuye
en su vida un misterio que a él se le escapa, pero está convencido
de que Jesús no va a ser derrotado por la muerte. De su corazón
nace una súplica. Solo pide a Jesús que no lo olvide: algo podrá
hacer por él.
Jesús le responde de inmediato: “Hoy estarás conmigo en el
paraíso”. Ahora están los dos unidos en la angustia y la impotencia,
pero Jesús lo acoge como compañero inseparable. Morirán
crucificados, pero entrarán juntos en el misterio de Dios.
Cristo rey

Cristo rey

  • 2.
    ESTE DOMINGO CELEBRAMOSLA SOLEMNIDAD DE CRISTO REY. DEBEMOS DESCUBRIR QUE LA REALEZA DE JESÚS ES DIFERENTE… CON ESTA FESTIVIDAD COMIENZA EL AÑO LITÚRGICO CRISTIANO: ¡¡¡¡FELIZ AÑO!!!!
  • 4.
    ¿A QUIÉN ESPERABAN? Loscontemporáneos de Jesús también esperaban un rey con capacidad de salvar. La lectura del evangelio de lo deja muy claro. Las autoridades, los soldados, uno de los malhechores crucificado con Jesús, lo repiten hasta la saciedad. Pronuncian los mayores títulos: Mesías de Dios, Elegido, rey de los judíos, Mesías. Pero sólo están dispuestos a aplicárselos a Jesús si se salva a sí mismo, o, como dice el otro crucificado, «sálvate a ti mismo y a nosotros». La sorpresa aparece al final, en la petición del buen ladrón.
  • 6.
    JESÚS, NUESTRO REY.Un reyque sirve, que se arrodilla, que lava los pies. Un rey que da lecciones con su vida. Un rey que nos habla también con su muerte en Cruz. Un rey que es donación, que se abaja y se hace grande en su Amor. Un rey que rompe nuestros esquemas, nuestros juegos, nuestra manera de actuar… Un rey flexible para lo importante: reinar desde el Amor, en los corazones, en las vidas rotas, en los que buscan, en los que esperan, en los que sufren, en los que tienen corazón misericordioso. Un rey que sale del tablero del Evangelio y nos invita a un juego nuevo, sin trampas, con entrega, hasta el final.
  • 7.
    LECTURA DEL EVANGELIOLc 23, 35-43 35 El pueblo se había quedado observando. Los jefes, a su vez, comentaban con sorna: - A otros ha salvado; que se salve él si es el Mesías de Dios, el Elegido. 36 También los soldados se burlaban de él; se acercaban y le ofrecían vinagre 37 diciendo: - Si tú eres el rey de los judíos, sálvate. 38 Además, tenía puesto un letrero: ÉSTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS 39 Uno de los malhechores crucificados lo insultaba. ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti y a nosotros. 40 Pero el otro se lo reprochó: - Y tú, sufriendo la misma pena, ¿no tienes siquiera temor de Dios? 41 Además, para nosotros es justa, nos dan nuestro merecido; éste, en cambio, no ha hecho nada malo. 42 Y añadió: - Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey. 43 Jesús le respondió: - Te lo aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso. PALABRA DEL SEÑOR
  • 8.
    Para reflexionar elevangelio Según el relato de Lucas, Jesús ha agonizado en medio de las burlas y desprecios de quienes lo rodean. Nadie parece haber entendido su vida. Nadie parece haber captado su entrega a los que sufren ni su perdón a los culpables. Nadie ha visto en su rostro la mirada compasiva de Dios. Nadie parece ahora intuir en aquella muerte misterio alguno. Las autoridades religiosas se burlan de él con gestos despectivos: ha pretendido salvar a otros; que se salve ahora a sí mismo. Si es el Mesías de Dios, el “Elegido” por él, ya vendrá Dios en su defensa.
  • 9.
    Para reflexionar elevangelio También los soldados se suman a las burlas. Ellos no creen en ningún Enviado de Dios. Se ríen del letrero que Pilatos ha mandado colocar en la cruz: “Este es el rey de los judíos”. Es absurdo que alguien pueda reinar sin poder. Que demuestre su fuerza salvándose a sí mismo. Jesús permanece callado, pero no desciende de la cruz.
  • 10.
    Para reflexionar elevangelio De pronto, en medio de tantas burlas y desprecios, una sorprendente invocación: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. No es un discípulo ni un seguidor de Jesús. Es un de los dos delincuentes crucificados junto a él. Lucas lo propone como un ejemplo admirable de fe en el Crucificado. Este hombre, a punto de morir ajusticiado, sabe que Jesús es un hombre inocente, que no ha hecho más que bien a todos. Intuye en su vida un misterio que a él se le escapa, pero está convencido de que Jesús no va a ser derrotado por la muerte. De su corazón nace una súplica. Solo pide a Jesús que no lo olvide: algo podrá hacer por él. Jesús le responde de inmediato: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Ahora están los dos unidos en la angustia y la impotencia, pero Jesús lo acoge como compañero inseparable. Morirán crucificados, pero entrarán juntos en el misterio de Dios.